Cristiano Ronaldo y Johanna Ganthaler: La suerte

Siempre me ha interesado el mundo de la suerte, un universo esquivo y absolutamente desconocido que juega con nosotros a placer y que reparte al azar y aleatoriamente el destino de cada cual.

Ya comenté en algún artículo anterior que post que conocí a un hombre hace algún tiempo que estuvo 3 veces a punto de ser fusilado en la guerra y los hados del destino y la suerte se aliaron para permitirle seguir viviendo. Su vida estuvo siempre unida a la suerte. Pequeñas ráfagas de suerte que hacen que una vida transcurra plácida y sin grandes sobresaltos.

Quizás el hecho de que un golpe de suerte te permita a través de sorteos o del azar ganar algo de dinero, te ofrece una oportunidad, pero no te garantiza la felicidad. Ser feliz es mucho más que el dinero y para alcanzar este estado hay muchos ingredientes que deben juntarse adecuadamente.

El hombre del que te hablo, terminada la guerra consiguió un trabajo adecuado que le permitió durante el resto de su vida dedicarse en cuerpo y alma a su familia y a pesar de la crisis galopante de la postguerra, el fue uno de los elegidos. No perdió más de un minuto ni un ápice de su energía en buscar un empleo, algo que influye considerablemente en el transcurso de una vida. Se casó, tuvo hijos y su existencia se convirtió en una sucesión encadenada de golpecitos de suerte pequeños, no excesivamente sonados, pero que crearon una vida plena y sin complicaciones.

¿Por qué esta persona tuvo tanta buena suerte y otros no dejaron de tropezarse con el infortunio? Este es un misterio que sigo intentando descifrar desde hace mucho tiempo.

Estos días he pensado mucho sobre ello y he relacionado a dos personas que seguramente ni siquiera se conocían, nunca hubieran coincidido y sus vidas transcurrían por senderos muy diferentes.

La historia de la más mediática de las dos personas la conoces ya muy bien y por ello no me voy a extender demasiado: orígenes humildes en Madeira, el fútbol lo toca con su varita mágica, la suerte lo acompaña en esta disciplina en su infancia y juventud y a los 24 años se convierte en el jugador mejor pagado de este deporte con un fichaje cuyas cifras marean a cualquiera.

Ahora me dirás que el caso de Cristiano Ronaldo no es cuestión de suerte y que en el deporte hay que demostrar la valía en el campo, pero también te digo que el portugués tuvo muchísima suerte porque coincidió en los clubes adecuados que lejos de arrinconarlo en el banquillo le dieron la oportunidad de demostrar su profesionalidad y también las lesiones graves, cuya ausencia le permitió seguir avanzando en su carrera.

Desgraciadamente conozco muchos casos en los que grandes jugadores se vieron obligados a abandonar prometedoras carreras a causa de lesiones graves y muy graves que les impidieron seguir dedicándose al fútbol.

El caso de Johanna Ganthaler es muy diferente. No conozco su trayectoria vital hasta hace aproximadamente un mes. Jubilada, 72 años, se encontraba con su marido en Brasil, supongo que disfrutando de un país que merece la pena conocer.

El azar lanzó los dados el último día de mayo de este año y el matrimonio Ganthaler no llegó a tiempo para embarcar y perdió el fatídico vuelo 447 de Air France que se estrelló en medio del Atlántico horas después.

En esa primera tirada del destino la suerte la acompañó, pero había otra sorpresa para ella y para su marido, había que lanzar los dados otra vez y en esta ocasión, la suerte no se quedó con ella y falleció en un accidente de tráfico al estrellarse la motocicleta en la que viajaban contra un camión en Kufstein, Austria.

A partir de aquí poco que comentar. Supongo que el hecho de que la edad de Johanna fuera tan avanzada habrá restado protagonismo mediático a esta noticia, pero a mi me llamó mucho la atención.

La imagen de un buen número de dados caprichosos la encontré en la revista Utopía.

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