Derecho a decidir

Este fin de semana hemos asistido a un nuevo capítulo de no sé qué exactamente en Cataluña. En cualquier otro país sería fácil definir este tipo de hechos, pero estamos en España y aquí el régimen feudal de corrupción y prevaricación que nos tiene sometidos, hace difícil encontrar alguna definición aproximada.

El otro día ya te comenté la envidia que sentía al comprobar como junto a la elección de senadores y congresistas en Estados Unidos, algunas circunscripciones invitaban a los ciudadanos a opinar sobre diversos asuntos directamente relacionados con el bien común, la ciudadanía y la democracia. Claro que ahí tienen una Constitución que cumplen y unas leyes que no se saltan para defender a sus corruptos o a esconder, fomentar y defender el latrocinio constante a los ciudadanos como ocurre aquí en España desde hace ya demasiado tiempo.

El Gobierno de España aseguró que defendería la Constitución y las leyes ante este reto de Mas y su banda. Sería la primera ley que defendería de la Constitución, si hubiera llegado a tomar alguna medida. Que yo sepa, no han defendido ni una, sino todo lo contrario, sólo se han preocupado de incumplir todas las que se interponían a la hora de poder desvalijar los fondos públicos y mantener la impunidad de sus colegas de partido, secta o régimen.

Más y su trompetería mediática ha bombardeado durante todo el día con el exitazo de la consulta. Un exitazo que no es tal, si miramos los números. Si ha votado un 33.4% del censo significa que 2 de cada 3 catalanes no han participado en la consulta. Una vez yo saqué un 3.4 en una prueba de Matemáticas y a mi profesor no le parecíó un exitazo de examen. A mis padres tampoco.

Me sorprende que a todos los que hablan de que es ilegal lo que está haciendo Mas, que es saltarse la Constitución, concretamente el artículo en el que se dice claramente que la soberanía de España recae en el pueblo español en su conjunto, se les llama fascistas. A los que les parece cojonudo que se salte la ley, se les califica directamente de gente guay y enrollada.

Ahora hablan de cambiar la Constitución, que no cumple nadie, para que los separatistas se sientan a gusto. Dicho de otro modo, soltarles más dinero para que estén tranquilitos unos meses hasta que pidan más y más. Yo voy a esperar a que cambien la Constitución para que los aragoneses y los canarios nos sintamos a gusto dentro sin que nos roben por todos lados y sin tener que soportar corruptos por todas direcciones y viviendo cada día con más precariedad.

Yo sería partidario de organizar de una vez el sistema. Convocar referendum en toda España para que los que quieran estar dentro de un país, puedan unirse para crear algo en común y aquellos que prefieran estar fuera, pues que se organicen como crean conveniente. Lo que no es normal es tener que estar años y años, décadas y décadas con la matraca de si no estamos a gusto en España o si nos tienen que dar esto otro para que nos sintamos bien o queremos ser diferentes al resto porque somos mejores que ustedes.

El derecho a decidir es cojonudo, pero yo decidí que la fachada de mi edificio tenía que ser azul, pero los otros 6 vecinos de la comunidad votaron que tenía que ser color tierra y ese tipo de decisiones las toma la comunidad, no cada vecino, según me contaron. 

Me temo que el desafío soberanista sigue buscando prolongar el régimen feudal de corrupción y garantizar la impunidad de los mayores ladrones que hemos padecido, padecemos y padeceremos aquí y allá.

En cualquier caso Rajoy es ya desde hace tiempo un presidente muerto al que sólo queda enterrar. Fíjate que antes de incorporarse confié en que podría hacer una buena labor al frente del Ejecutivo. Tras Zapatero, pensaba, incluso si hubieran colocado a un espantapájaros de cualquier campo, lo habría hecho mejor que ZP, pero Rajoy es muchísimo peor. Por un lado ha encabronado a todos sus votantes a los que no ha dejado de engañar desde que llegó, incumpliendo todas y cada una de las promesas que les hizo, y a sus enemigos, porque no les ha dado todas las concesiones que le siguen pidiendo y les parece poco.

En definitiva, que cambian la Constitución o la dejen como está, pero que empiecen a respetarla.

El sorpresón del día saltó cuando el famoso ladrón Jordi Puyol fue a votar y no le robó la cartera a nadie, según hemos podido saber de fuentes solventes.

La imagen corresponde a una obra del autor surrealista francés, nacido en Polonia, Hans Bellmer.