Violencia semántica

Seguro que te suena la trágica noticia que nos contaban todos los medios de comunicación estos últimos días en la que un ser humano mató a otro ser humano y después se quitó la vida. Desgraciadamente las informaciones sobre este tipo de hechos nos las encontramos demasiado a menudo y, en ocasiones, ya las vemos más como algo tan cotidiano como las loterías, el horóscopo o la programación de la tele.

Lo más sorprendente de este caso es que el debate no se centra en averiguar las causas que motivaron a un ser humano a acabar con la vida de otro, intentar profundizar en por qué se llega a estos extremos y, en última instancia, procurar prevenirlos. No. Lo fundamental de este crimen es elegir la terminología adecuada para definirlo.

La ex ministra de cuota e ignorante crónica Leire Pajín fue la primera en definirlo como violencia de género y se enzarzaba en defender su postura ante la denominación dada por la ministra.. A la actual ministra del ramo, que no quiso entrar en disquisiciones, el hecho lo considera como de violencia doméstica. 

Todo podría haber quedado en una mera anécdota semántica a no ser porque todos los medios se encargaron de echar más gasolina al fuego y comenzaron a defender una denominación o la otra.

A mi no deja de parecerme una estupidez como una catedral el centrar el debate en el nombre y no darle la importancia que tiene al hecho, se denomine como se denomine.

El suceso resumido sería así: Un hombre de 71 años de nacionalidad española mata a tiros con una escopeta a su pareja, una ciudadana de origen ruso de 33 y luego se suicida.

La ministra ha tenido mucha suerte porque el crimen se produjo en el interior de la vivienda (violencia doméstica) si hubiera sido en la calle, ya sería otro cantar, centrándonos siempre en la correcta denominación del crimen en cuestión.(¿violencia urbana, quizás?)(¿violencia rural, al tratarse de una localidad agrícola?)

La ex ministra de cuota también tuvo la suerte de que en este caso el hombre matara a la mujer, pero la denominación de violencia machista es demasiado confusa. Si hubiera sido al contrario y la mujer hubiera matado al hombre ¿sería también violencia machista o quizás podría hablarse de violencia feminista? Y, ya puestos, en todos los crímenes donde los protagonistas son seres de distinto género, cabe esta denominación de violencia de género, aunque los implicados no se conozcan entre si. Y puestos a afinar las definiciones, si el hombre en cuestión recarga la escopeta y se lía a tiros con varios (4 mujeres y 4 hombres, por ejemplo) ¿podría definirse con propiedad el crimen como de violencia de género y de número?

Me parece absurdo, idiota y trágico que haya gente manifiestamente mejorable que se preocupen más de buscar nombres a las cosas y no muevan un dedo para resolver el problema de raíz y acabar con esta lacra. Llámenlo como quieran, pero resuelvan el problema de una vez.

La imagen corresponde a una obra de Sarah Tisdall.


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