El ombligo de los necios

A la hora de escribir un blog, cada cual tiene su técnica y cada autor elige las entradas y los temas según su criterio, sus gustos, sus inquietudes y sus críticas.

Hace ya tiempo que ya no me planteo gran cosa a la hora de abrir el editor y comenzar a escribir una palabra detrás de otra, pero si que noto que cada vez más a menudo uso mi cabeza como almacén de ideas sobre entradas, artículos y apuntes que no plasmo en texto hasta que considero que han madurado lo suficiente como para tomar cuerpo.

Hace varios años que no pienso en lo que significa escribir un blog ni entro en el eterno y vacío debate sobre qué son estas aventuras personales que escriben algunos y que leen unos pocos, pero lo que está claro, digan lo que digan y discutan lo que discutan, que un blog personal es precisamente eso mismo, un escaparate chiquitito para que unas personas plasmen sus ideas e inquietudes con aportaciones propias.

Todo lo que aparece por aquí y en otros blogs son simples puntos de vista personales que pueden estar o no equivocados, pero son el producto de reflexiones sobre el día a día tamizados desde el punto de vista de una persona, es decir, propios. Ideas, críticas u observaciones cuidadosas de la kafkiana realidad que nos rodea.

Me siento muy bien al pensar que todo esto que pienso, argumento, medito y posteriormente escribo será leído por algunas personas. Personas que se tomarán algunas afirmaciones como ciertas, otras como falsas e incluso unas pocas como surrealismo barato.

Realmente es una suerte que existan los blogs. Para aquellos que tenemos algo que decir, sea interesante, útil o no, es una vía fantástica para llegar a alguien. Para los que no tienen ninguna idea ni tienen intención de aportar nada también supone un avance significativo porque la existencia del Control-C, Control-V permite que mentes vacías, inanes y sin sustancia aparezcan como preclaros pensadores de nuestro tiempo.

Hoy empecé a escribir estas líneas con la intención de plasmar mi opinión sobre tres temas, pero como me está saliendo algo largo, lo dejaré como reflexión. Tengo pendiente una entrada sobre la execrable dictadura del sistema feudal de Marruecos, otra sobre el sistema de sectas en el que se ha convertido la democracia con la pérdida exponencial de derechos ciudadanos y la guerra de la TDT que tiene en el día 22 de Julio su día grande. En los próximos días o incluso horas te las irás encontrando en el blog.

A menudo recibo recomendaciones de amigos y conocidos para que haga esto o aquello para que el blog tenga todavía más visitas, pero creo que pierden el tiempo. He descubierto que hay dos tipos de lectores: el lector de la masa que llega como un paracaidista por alguna entrada en Google o en otro blog, mira lo que le interesa y no vuelve; y el lector que encuentra algo interesante, le gusta, se queda y se añade al conjunto de lectores habituales.

La masa es interesante a la hora de ver las estadísticas de visitas, pero son números falsos porque vienen arrastrados por mareas y muy pocos terminan quedándose.

Ahora estoy contento de lo que hemos conseguido con el blog. Prefiero tener 500 lectores fieles que leen lo que aquí se plasma, participan en la conversación y vuelven al día siguiente que los miles que llegan buscando mujeres desnudas, hombres desnudos o el anuncio de la retransmisión del fin del mundo, entradas con una pizca de ironía que muchos todavía no han entendido.

La eterna discusión sobre hacia donde van los blogs me recuerda una escena de Una noche en la ópera de los Hermanos Marx en la que un policía neoyorquino de inmigración busca en la casa de Groucho a sus hermanos que han entrado ilegalmente al país. Después de algunas peripecias muy graciosas en una secuencia genial, llegan a una habitación donde aparece una cama y el agente le pregunta a Groucho: ¿Qué hace aquí esta cama? y Groucho le contesta: Yo no veo que esté haciendo nada.

Algo así ocurre con los blogs. No van al super a comprar, ni a pasear a sus perros, ni a tomar un café. Siguen tranquilitos en sus respectivos servidores, plácidos y siempre a la espera de que alguien llegue para leerlos. Creo que no hay más. Ante el elefantiásico volumen de información que hay en la Red, pensar que un blog concreto es el ombligo del mundo es excesivamente pretencioso y se acerca bastante a la estupidez.

Últimamente estoy confuso con los comentaristas de Crónicas de Esperantia. Al principio contestaba a todos, pero ahora estoy optando por evitar que mis propias aportaciones enturbien la conversación que se pueda generar. No es por vagancia o pasotismo, créeme. Es más por permitir a otros que aporten su granito de arena. El mío ya se supone que está puesto en el propio post. No obstante agradezco enormemente todas las aportaciones que siempre, siempre son muy bien recibidas.

Ahora que los medios, salvo raras excepciones, buscan pastorear rebaños en lugar de ayudar a formar criterios y fundamentar opinión, los blogs son una excelente alternativa.

Y lo voy a dejar aquí porque esto, en teoría era la introducción de un post, pero hilando por aquí y por allá, el rollista que llevo dentro se ha hecho con las riendas de la entrada.

La imagen la encontré en la revista literaria Azul@arte.

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