El sistema feudal de Marruecos y las violaciones de los Derechos Humanos

Cualquiera que esté más o menos al tanto de la actualidad se habrá dado cuenta de las incongruencias, injusticias, falsedades e iniquidades que tolera, consiente o incluso defiende la comunidad internacional con ciertos dictadorzuelos de garrafón cuya existencia da la impresión que es una carrera para conseguir matar y robar a un mayor número de súbditos que su nauseabundo predecesor.

Hay varios casos, como el de Guinea Ecuatorial, dictador al que dirigentes españoles van a rendirle pleitesía estos días, Corea del Norte, donde otro ser despreciable sigue intentando matar de hambre a su pueblo antes de que el resto de naciones se harte y decidan tomar cartas en el asunto, las dictaduras de Cuba y China, que son dictaduras a fin de cuentas, que siguen sin entender que el progreso está reñido con la falta de libertades, aunque a China sorprendentemente no le va nada mal en la fiesta y se ha convertido en el invitado preferido de todos los banquetes internacionales.

El caso de Marruecos y el sistema feudal que mantiene la familia de sátrapas de Mohamed VI a un país en la Edad Media es de los más sangrantes.

Este dictador sanguinario divide su tiempo en dos ocupaciones principales: robar a matar a los marroquíes, sus súbditos y robar y matar a los saharauis a los que también les ha robado el país y todas sus riquezas.

Al resto de países, incluida la ONU, ese cero a la izquierda que es el hazmerreir de todo dictador que se precie, les importa un pimiento el sufrimiento ajeno y no hacen nada por remediar esta concatenación de injusticias contra los seres humanos.

Marruecos y el Sahara es suyo, de su familia. Son dueños o accionistas de la mayoría de las empresas y manejan a su antojo la economía para su único beneficio mientras el pueblo, su pueblo tiene que huir del hambre y la miseria a otros lares a buscarse la vida, jugándosela en pateras.

El caso del Sahara es para llorar. Desde 1975, tras la huida cobardemente sospechosa de la potencia colonial, España, ocuparon un país que no es el suyo y jugando al gato y al ratón con la incompetente ONU, han conseguido dilatar en el tiempo una situación ilegal e injusta.

El rey de España considera al dictador marroquí un hermano, de modo que te puedes hacer una idea de lo que está haciendo por acabar con la muerte, el latrocinio, la injusticia y la miseria de todo un pueblo.

Recientemente una delegación canaria visitó el Sahara y volvieron descorazonados. Según los delegados, Marruecos no cumple ni uno sólo de los puntos de las Naciones Unidas respecto a los derechos humanos en el Sahara.

Esta situación de un sistema feudal que quiere adornarse con el atrezzo de la modernidad es contestado también dentro del país y la mayoría de los diarios han protestado con editoriales en blanco ante la persecución a la que son sometidos por la dictadura.

Este fin de semana varias concentraciones han pedido de una vez la independencia del Sahara Occidental, algo que supongo le resbalará a la dictadura. Ellos a matar y robar y a seguir adelante. Por alguna oscura razón nadie exige a estos miserables que cumplan la ley.

En 1939, Hitler invadió Polonia y unas horas después le habían declarado la guerra naciones democráticas. Marruecos invadió el Sahara en 1975 y todavía hoy, 2009, no he visto, oído ni leído que nadie le exija irse, todo lo contrario. Supongo que con todo el botín del robo sistemático al pueblo, habrá mucho para repartir a mucho desalmado.
Los miserables como siempre intentan aprovechar situaciones desesperadas y empresarios sin escrúpulos están ganando pasta a costa de salarios miserables y condiciones laborales indignas y más propias de la Edad Media. Algunos de estos miserables se están rasgando las vestiduras porque unos cuantos trabajadores marroquíes exigen sus derechos.

Me temo que este conflicto va para largo y como la comunidad internacional es absolutamente inoperante, habrá que seguir en la lucha para que en esta zona del mundo y en otras tantas, dictadores y sátrapas no sigan robando, matando y violando todos los derechos humanos conocidos.

Lo siento enormemente por los súbditos de Marruecos y del Sahara que han tenido la mala suerte de nacer en países en los que no existe la justicia ni la ley y son seres humanos como tú y como yo que lo único que desean es sacar adelante a sus familias y vivir e paz, una paz que a estas alturas está demasiado lejos.

He intentado por todos los medios no utilizar los adjetivos nauseabundo y repugnante en la escritura del texto y al final, como ves, lo he conseguido.

La imagen suficientemente explícita la encontré en No Incineración Tenerife.


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