Noah Gordon: La Bodega

Siempre me ha gustado Noah Gordon, un escritor que ha cultivado como nadie la novela histórica, pero que nunca ha caído en los vicios de otros escritores del género que se han quedado en mediocres tirando a malos.

Si has leído El médico ya te puedes hacer una idea de lo que te vas a encontrar en La Bodega. Noah Gordon documenta con asombrosa precisión parte de la historia de España, el siglo XIX y el comienzo de la revolución industrial en Cataluña. Una de las tramas se centra en el asesinato de Prim y el resto se concentra en la vid, el vino, bodegas y el transcurrir plácido y tranquilo en una aldea agrícola del Penedés catalán.

Algo que me gusta especialmente del escritor es su meticulosidad a la hora de documentarse para sus novelas. Pasa mucho tiempo averiguando pormenores y colocando cada pasaje y cada detalle en su lugar correcto.

Quizás por eso no he dejado de leerlo desde que me enamoré de su obra. Es excepcional el trabajo documental en El Médico del que te hablé antes y también en El último judío, quizás las dos novelas de Gordon que más me han gustado.

Evidentemente no te voy a desentrañar el fondo de La Bodega. Se trata de un viaje interior y quizás también exterior de un hombre sencillo que debe empezar desde cero y atravesar unas cuantas dificultades para poder subsistir y, quizás más complicado, mantenerse.

Ahora que lo pienso, y quizás sea una constante en los personajes protagonistas masculinos del escritor, siempre hay una mujer madurita por medio y siempre el prota se enrolla con ella y, según las tramas y las historias, se casan, se van a vivir juntos o juntan sus vidas. Es curioso. pero en casi todas sus novelas ocurre así.

También he pensado que resulta algo sorprendente que ninguna de las obras de Noah Gordon se haya llevado al cine. Es un hecho casi misterioso. Si estoy equivocado y conoces alguna, estaría encantado de saberlo, pero me da que no hay ninguna novela hecha película.

Sé que el libro tiene ya un par de añitos, pero yo leo las novelas cuando puedo y cuando me apetece. Este texto ha pasado varias veces por mis manos en librerías y bibliotecas en las que he estado a punto de comprarlo o leerlo, pero hasta el otro día no surgió el flechazo y no hubo encuentro.

Ahora que en pleno siglo XXI, las cicateras compañías telefónicas nos ofrecen migajas del ancho de banda que nos correspondería y antes de cabrearte y pillar un hacha para destrozar el ordenador o, peor aún, irte a una gasolinera a por gasolina para prenderles fuego, te recomiendo que hagas una pausa, te hagas con el libro y lo disfrutes como el buen vino del que hablan en la novela.

Por cierto si vas a comprar gasolina para quemar algún edificio, no olvides tu tarjeta de puntos. Y que no te engañen diciéndote que es tu conexión o tu equipo que sólo se trata de su vergüenza o más bien la carencia de ella. Tengo 3 ordenadores con sistemas operativos diferentes y configuraciones diferentes y en todos la conexión es ridículamente lenta.

Cuando oigas hablar de conexiones de 1 mega, 3 megas, 6 megas o más, desconfía. Debes dividir esas cifras por la población de toda tu ciudad para encontrar el ancho de banda que te tocará, aunque pagues 10 ó 15 veces más. En el país de las estafas tampoco se puede esperar grandes cosas.

Por cierto, estoy intentando documentarme y leer algo sobre lo que ocurre en Irán. Quiero conocer bien los hechos y lo que realmente ocurre para opinar con conocimiento. En cuanto tenga algo más claro, te prometo un artículo.

La imagen de la bodega la encontré en Enología.blogia.

Nota para la SGAE, la ministra de Cultura y demás engendros del ramo: El libro no lo robé, no me lo descargué, ni lo copié. Lo compré con mi dinero y lo disfruté con mucho placer a la luz de un atardecer de Canarias.

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