La crueldad intolerable de una sociedad enferma

La repetición excesivamente continuada de las noticias, por muy trágicas que éstas sean, produce un efecto curioso en los receptores de la información a las que terminan por no prestarle mucho interés porque saben que al día siguiente se producirá un hecho que deje a esa noticia en el recuerdo o todavía peor, en el olvido.

Me ha impresionando especialmente una imagen que, no por repetida, me sigue causando un profundo desasosiego. En este caso son 230 historias personales las que viajaban a bordo.

Sigo preguntándome día a día cómo es posible que la mitad de la humanidad siga teniendo que pasar hambre, privacidades, torturas y miserias. Hay vidas que merecen ser vividas y otras existencias para las que la muerte es algo así como una liberación porque la imposibilidad de alcanzar lo mínimo imprescindible para subsistir.

De forma increíble, siguen llegando a nuestras costas en busca de lo que creen el paraíso, miles de personas en busca de algo más. Otros se quedan en el camino. Se habla de algo así como 6.000 personas que se han quedado en el camino, pero para ellos el intento merece la pena.

En un momento en el que Europa está en crisis y es sumamente complicado encontrar trabajo, un buen número de personas desesperadas siguen albergando esperanzas de encontrar algo.

En esta patera que llegó el otro día a Tenerife, había 230 personas. 230 ilusiones, 230 esperanzas y 230 familias.

Hablan de crisis, pero ésta siempre golpea a los más débiles. Unos llegan con la ilusión de poder comenzar, pero los más desfavorecidos que están o estamos aquí, empezamos a tener dificultades para llegar a fin de mes, a mitad de mes, o si tienes una hipoteca sobre tus espaldas, incluso a principios de mes.

Espero que esta imagen como muchas otras que vemos cada día en guerras, injusticias, asesinatos y todas esas lacras que desgraciadamente el ser humano no consigue sacudirse de encima, quizás por culpa de él mismo.

La sociedad que hemos creado está gravemente enferma cuando la vida humana apenas importa y la vida de un ser humano casi no tiene valor en el tercer mundo, mientras la especulación, los desalmados oligarcas y los nuevos esclavistas deciden quien tiene derecho a vivir y quien debe morir.

La espectacular imagen la encontré en El Mundo.

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