Sale la nueva versión de Ubuntu, pero todavía no plancha camisas ni te hace la colada

Para serte sincero estoy saturado de versiones beta, alfa e incluso omega de programas y programas y más programas. Mejor no hablar de las redes sociales en las que si quieres pertenecer e interactuar medianamente como usuario medio en la mitad de ellas, necesitas al menos 300 años de vida.

Ya hemos hablado alguna vez de ese tema. El típico email de fulanito-a quiere ser tu amigo. Tienes 567.000 amigos en My Space o Roberto Carlos tiene un millón de amigos en Facebook.

Hace ya algún tiempo que uso Ubuntu y estoy muy satisfecho con el sistema que te crea soluciones y no te da ningún problema. Pero las actualizaciones constantes me empiezan a crear algo de desazón. Es cierto que no te da tanto el coñazo de Windows, que sigo usando para utilizar programas muy concretos de los que no encuentro nada en Linux. Ya sabes:

- Hay una nueva actualización de Windows. ¿Quiere instalarla?

- No.

- Su actualización se está instalando. Windows funciona así.

Ahora se ha puesto ya a disposición del que quiera instalarla la versión 8.10, denominada Intrepid y que tiene algunas características nuevas, que tampoco me llaman mucho la atención. Por empezar poco a poco, podrían sacar alguna aplicación que te prepare un café, para posteriormente ir evolucionando hasta programas que te hagan la colada, te planchen camisas o te hagan la comida. Pero lo que hay ahora, tampoco es que me flipe mucho.

Quizás esperaré a que salga una versión más estable para ir actualizando, pero por lo que veo, todavía estamos lejos del sistema operativo ideal. Ubuntu se le acerca bastante, al igual que todos los basados en Linux, pero todavía son complicados para los usuarios de boina que nacen a la informática con el Explorer instalado y dejan este mundo con alguna versión superior de este enorme virus que aporta Microsoft a la navegación, pasando por los Messengers y demás transportistas de virus y troyanos que pueblan la Red.

Siempre me pasa lo mismo. Amigos-as y familiares me llaman para que les instale programas que verdaderamente funcionen, se los instalo, les funciona de maravilla, pero cuando me doy la vuelta los borran y vuelven a las basuras que les daban los problemas y vuelven a llamarme para que les instale los programas que borraron.

Estoy cansado ya de instalar Videolan (VLC) para audio y vídeo a gente que tiene problemas con el audio y el vídeo, pero siguen confiando en basuras como el Windows Media o similares que no crean más que problemas. E insisto en el uso de Open Office o incluso el Google Docs online, pero hay gente que sigue obstinada en el Microsoft Office.

Por supuesto ni se me ocurre plantearles la posibilidad de que prueben con otro sistema operativo, linux por ejemplo. Me mirarían como si fuera un hereje o un tío que está loco.

Yo creo que Microsoft actúa como los camellos que venden droga. Te meten los productos "gratis" preinstalados en el ordenador y cuando ya estás enganchado, te los venden. Algo parecido.

En la imagen un tío que no sé si usará Windows o Linux, pero lo que si parece es que tiene bastante claro que no quiere que se confundan con las diferentes partes de su cuerpo. La encontré en Abpositivo.

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