La Bolsa o la vida

Desde hace algún tiempo he observado que cada vez le doy menos importancia a noticias a las que seguramente en otras circunstancias le hubiera dedicado un artículo o un post, pero como estoy relativizando la actualidad hasta niveles casi nihilistas, cada vez encuentro menos noticias con chicha para hincarles el diente. Además, como no escribo sobre los globos sonda que suelen lanzar fuentes interesadas, observo como se pinchan o deshinchan solitos.

Quizás el caso que más me ha sorprendido últimamente ha sido el de la Bolsa. A diario se leen noticias e desplome, crack, caos y crisis. Algo que no tiene nada que ver con la realidad o al menos difiere bastante de lo que perciben, opinan o viven los analistas que están al pie del cañón en el parqué.

Desde hace un par de meses he tenido la suerte de ser elegido para moderar un programa sobre finanzas, economía y Bolsa. Se llama Mercado de Capitales y, a lo largo de los espacios, expertos y analistas de primer nivel ofrecen una visión distinta a la del resto de la sociedad que sólo conoce estas noticias a través de medios generalistas, a menudo amarillistas y en algunos casos interesados que no hacen otra cosa que contar unos hechos que poco o nada se ajustan a la realidad.

Mientras el común de los mortales piensa que los desplomes de la Bolsa, las suspensiones de pagos y los números rojos propician el pesimismo, los harakiris y los suicidios en masa desde los pisos más altos, los analistas, inversores y expertos, hacen su agosto obteniendo importantes beneficios apostando a la baja y, como dicen ellos, con una estrategia en corto.

Mientras los desconocedores del Mercado piensan que ante la suspensión de pagos o como se dice ahora eufemísticamente, Concurso de acreedores de Martinsa-Fadesa, su presidente se tendrá que ir a vivir debajo de un puente o buscarse la vida mendigando por las calles y/o cortándose las venas, la realidad dice todo lo contrario.

Con un patrimonio entre viviendas y suelo cercano a los 20.000 millones de euros, el hecho de tener una deuda de 5.000 millones, significa que deben sólo una cuarta parte de su valor, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que si consiguen establecer una estrategia correcta, la suspensión de pagos no es un problema tan grave.

De hecho en la Bolsa, tras la caída continuada de sus acciones que le llevaron a pasar de los 30.7 euros por acción a los casi 7 con los que fue suspendida, los analistas esperan una recuperación a medio plazo de sus números.

En todo caso lo que le ha ocurrido a Martinsa es una crisis e toda regla, pero solucionable a medio plazo.

Que hay crisis o desaceleración o como quieran llamarla, es un hecho incuestionable, pero sólo para algunos. La Economía es algo cambiante, algo que se mueve día a día y cuando sube mucho, baja y cuando baja mucho sube.

Lo que me llama la atención es cómo se tratan estas noticias. Se parece mucho al tratamiento de las relativas a la ciencia, donde los nuevos avances se plasman con una alegría y con un desconocimiento que dan ganas de llorar.

Quizás sea necesario pensar a otro nivel. Seguramente para algunos la crisis está sólo en el cartelito del precio de los tomates o de la leche del super, mientras que otros vean la crisis en que en lugar de tener 2 jardineros en su mansión, tengan que conformarse con uno sólo.

Por regiones, sería bueno analizar por qué en países de nuestro entorno, Francia, Alemania o Italia, el IPC no está tan desbocado como en España y por qué dentro de nuestro país, Canarias es una de las regiones más castigadas con los salarios más bajos del Estado y la cesta de la compra más cara de la nación.

Reconozco que no soy un experto en Economía, pero observo lo que ocurre, veo que no es tan grave como dicen ni tan insignificante como algunos nos quieren hacer creer, pero a las crisis les suelen suceder épocas más llevaderas.

La imagen la encontré en Tribunahispanausa.

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