Las injusticias de la Justicia

Los medios canallas están haciendo su particular agosto en este aciago mes de Marzo en el que una niña, Mari Luz, murió en Huelva a manos de un pederasta que ya había sido condenado varias veces por delitos similares, pero que curiosamente disfrutaba de libertad por una cadena de negligencias, dejaciones y todo tipo de manifiestas irregularidades que permitieron que un miserable estuviera suelto otra vez para cometer su delito.

El saber estar, el saber comportarse como un gran hombre y mantener la fuerza y la entereza de un padre desgarrado por la muerte de su hija que podemos leer en una entrevista que ofrece hoy El País, contrasta con la actitud mezquina y miserable de algunas cadenas de televisión que han vuelto a encontrar su filón mediático en forma de dolor y sangre.

Pero los carroñeros van siempre a la carroña, y este tipo de ejercicios ya los conocemos demasiado bien como para extrañarnos. Los buitres supongo que pensarán en demandarlos por intrusismo profesional, pero como saben el estado de la Justicia en España, mejor lo dejan pasar.

Cuanto más profundizo en el tema mi perplejidad va en aumento y ya no es por este caso solamente porque, por lo que observo, se trata sólo de la punta de un iceberg que se me antoja inmenso en el que sólo el juez de este caso tiene a 83 delincuentes sin localizar, según pude escuchar ayer mismo en la cadena SER.

Hoy ya nos hemos enterado que este juez, Rafael Tirado, ya había sido sancionado por el mismo motivo en otro caso de maltrato a una menor.

Una vez más llueve sobre mojado, pero creo que se debería hacer una profunda reflexión para analizar por que ha ocurrido este hecho lamentable y por qué seguirá ocurriendo.

No voy a defender ahora al juez, que ya es talludito para defenderse sólo, pero no nos engañemos: la justicia en España está funcionando bajo mínimos. Montañas de expedientes y de casos se acumulan inexorablemente en los juzgados por falta de medios humanos y materiales y nadie pone remedio a esta situación que sigue amontonando legajos y más legajos. La huelga de funcionarios de Justicia no ha hecho más que empeorar aún más la calamitosa situación.

¿Pero nadie se ha parado a pensar que hay pilares fundamentales en una democracia que deberían ser mimados por la Administración para que un Estado de Derecho siga funcionando?

Creo que todavía nadie ha pensado en ello. Siguen dejando a su suerte a los administradores de justicia, mientras los gastos en conceptos estúpidos y superfluos siguen subiendo.

Y sobre el juez, no puedo contar mucho porque no estoy en Sevilla y no puedo conocer lo que me gustaría, pero si es culpable de negligencia, debe ser castigado y si este hecho es una consecuencia de la dejadez del Ministerio de Justicia, es éste el que debe ser condenado.

Difícilmente podremos llegar a buen puerto en una democracia consolidada si la Justicia, uno de los pilares fundamentales, no funciona correctamente.

La imagen del cuadro El Grito de Munch, la encontré en Espacio Alternativo.

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