La televisión como matarife o como responsable civil

El Gobierno va a iniciar conversaciones con los canales de televisión para acabar con la violencia de género y les exigirá más responsabilidad ante los malos tratos.

Esta noticia es la consecuencia de otra que mantiene a expertos, televidentes y cretinoides de todo pelaje discutiendo por qué un asesino mató a su pareja después de asistir a un programa de televisión. En el vídeo se muestra como intenta volver a reconciliarse con ella, pero ante la negativa decidió cortar por lo sano -nunca mejor dicho porque murió apuñalada- y acabar con ella.

Un par de reflexiones al respecto nos llevarían a pensar que los programas de testimonios son más bien bazofia con la que se alimentan individuos-as con cerebros manifiestamente mejorables y que las redacciones de ese tipo de programas buscan la mayor truculencia posible porque eso les traerá más audiencia.

Es lamentable que muera cualquier persona a manos de asesinos, pero no creo que haya que culpar a la televisión. Desgraciadamente tenemos la televisión que tenemos, pero todavía existe la opción de no verla. Además para ver algunas cosas, no merece la pena ni siquiera encenderla.

Creo que la solución no está en las televisiones sino en los televidentes. Cuanto más informadas están las personas y más conocen acerca de la realidad, menos se preocupan de pseudo programas que no hacen más que escarbar en el dolor ajeno. Más educación y menos debates, creo que sería un buen comienzo.

A mi no se me ocurriría ver este tipo de programas y tampoco se me ha pasado nunca por la cabeza acudir a uno de ellos para reconciliarme con alguien.

Estoy seguro que la cadena en cuestión no ha tenido nada que ver en este asesinato. Antena 3 y el resto de cadenas ya tienen el privilegio de haberse convertido en matarifes de cerebros de personas ignorantes.

Lamentablemente y visto lo visto, un montón de personas que tienen a este tipo de programas como algo grande, maravilloso e inconmensurable. Hay vida después de la televisión. Está Internet, aunque a veces aparezca algún caníbal, hay libros excelentes por leer, hay películas magníficas para ver, hay ciudades increíbles por conocer y hay personas encantadoras con las que compartir una velada.

El Gobierno podría estudiar una medida para que los televidentes idiotas dejen de ver la televisión. Podría ser algo así: Deje de ver la televisión y le cambiamos el cerebro gratis. Cerebros para los transplantes no les faltarían porque en los diferentes gobiernos hay muchos que no los usan y podrían utilizarlos para aplicar esta medida.

La imagen es una viñeta de J.R. Mora a medias con quien escribe estas líneas.

5 comentarios:

JRMora dijo...

"La imagen es una viñeta de J.R. Mora" y añado....y de Fran J. Saavedra.
Saludos

Fran J. Saavedra dijo...

Si, es verdad. Fue una viñeta a medias. Viene que ni pintada para el caso ¿eh?

Un abrazo

Waipu Carolina dijo...

Unos programas que tildo de patéticos!pero es sorprendente que tengan tanta audiencia! Acaso el nivel de los telespectadores es cada vez más bajo? que está pasando me pregunto?
Y aunque eduquemos y demás, creo que deberían haber más dignidad y no realizar menos estos programas o ponerlos en horario de dificil acceso.

Un saludo

youth dijo...

¿Y que se hace cuando al Estado no le interesa la educación y cultura de sus ciudadanos y la televisión, con contenidos superfluos y denigrantes, cumple ese rol en millones de personas?
Saludos desde Argentina (lugar del hecho)!

Fran J. Saavedra dijo...

Waipu Carolina: Creo que por extraño que nos parezca a los gobernantes les interesa cada vez más tener rebaños de votantes que no se preocupen de nada que sean cada vez más ignorantes y que pasen sus tristes vidas pendientes de las chorradas de este tipo de programas. Una sociedad informada, cultivada y medianamente inteligente probablemente no permitiría que estuviesen en el poder tal cúmulo de inútiles que por lo general tenemos que padecer en casi todos los países.

Youth: La única solución que se me ocurre a tu pregunta es dejar de votar a aquellos que nos engañan mienten y aborregan. Quizás un voto no vaya a ningún sitio, pero, aunque costará, por cada persona que decida apostar por dirigentes que si deseen el bienestar del pueblo, que inviertan en la educación de las personas y que deseen un mundo donde triunfe la inteligencia sobre la necedad, se habrá dado un paso de gigante.

Un abrazo y gracias por los comentarios