El nuevo planeta descubierto plantea el reto de la tecnología de velas solares

El descubrimiento esta semana de un nuevo planeta que reune condiciones para albergar vida tal como la conocemos en la tierra ha puesto de nuevo de actualidad la ingente tarea que se le presenta a físicos e ingenieros espaciales para salvar grandes distancias. El planeta ahora descubierto fuera de nuestro sistema solar se encuentra a 20.5 años luz de la tierra, algo así como viajar durante 20 años y medio a la velocidad de la luz, algo ahora mismo impensable dada la tecnología presente.

No obstante, la puesta en marcha de naves espaciales impulsadas por velas solares, permite albergar ciertas esperanzas para cubrir enormes distancias. La primera experiencia práctica basada en esta nueva tecnología no ofreció resultados como para lanzar cohetes, pero el hecho de que se siga investigando, puede ofrecernos en poco tiempo un vehículo rápido y fiable para seguir explorando el cosmos. Después de estos primeros fracasos, los éxitos se han ido sucediendo y tanto japoneses como norteamericanos han conseguido desplegar sendas velas solares, cuyos resultados serán la base para futuras construcciones.

La puesta en marcha de una nueva tecnología conlleva la alternancia de ensayos, errores, fracasos y éxitos, pero, aunque el camino será largo y puede decirse que estamos todavía en pañales en este punto, es posible que lo que sólo hemos visto en relatos y filmes de ciencia ficción, puedan hacerse realidad en un tiempo ya no tan lejano.

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