Victoria pírrica

Desde este sábado tenemos nuevo presidente en el Gobierno de España. Pedro Sánchez, líder del PSOE consiguió poner de acuerdo a un variopinto conjunto de formaciones para echar a Mariano Rajoy de La Moncloa. 

Lo que podría suponer una gran victoria es todo lo contrario. De hecho estuve tentado para felicitar a Sánchez por su flamante presidencia, pero lo pensé mejor y le di mis condolencias por todo lo que se le avecina que viene a ser algo así como una victoria pírrica que le supondrá muchos más quebraderos de cabeza, que parabienes, eso si no acaba con su partido en los más o menos dos años que tiene por delante en la legislatura.

Desde hace años que me dedico a comentar y desgranar la actualidad, sobre todo internacional, descubrí que el mejor modo de tratar cualquier tema, y mucho más en el ámbito político y geoestratégico, es buscar la perspectiva e intentar comprender todos los puntos de vista de los actores protagonistas de cada caso sin entrar en valoraciones sectarias o partidarias porque he llegado a la conclusión de que nadie es malo per se o viceversa. Cada uno de los actores actúa en distintas circunstancias con arreglo a sus intereses y no porque sean bueno o malos, sino porque en cada momento puntual están más interesados en una opción o en otra. 

En el caso que nos ocupa, me he acordado desde el primer momento en la batalla de Heraclea, entre el ejército de Pirro y los romanos, donde el propio rey de Épiro acuñó la frase que da título a este artículo, cuando aseguró que una batalla más como esa, le obligaría a volver sólo a casa.

Sánchez ha llegado a la Moncloa con la ayuda de dos docenas de partidos secesionistas, golpistas, proetarras y populistas con intereses diversos y cuya única meta es desmembrar España. Sánchez se ha convertido en un funambulista sin pértiga que, haga lo que haga, dañará gravemente a su partido y quizás también a sus socios porque las exigencias divergentes de unos y otros terminarán pasándole factura.

Rajoy y el PP en el Gobierno, lejos de pensar que ha sido algo benéfico para el país, no ha hecho más que alargar las políticas suicidas de Zapatero y, en el aspecto económico endeudarnos por encima del 100% del PIB, algo que será una losa muy pesada en el futuro para cualquier gobernante, incluído Sánchez.

En la tertulia del viernes del programa El Contador de Radio Internacional y también en el análisis que realicé para Hispan TV Nexo Latino, ya dije que Sánchez antes de tomar posesión se enfrentaba a cinco o seis problemas muy graves con los independentistas, que ya le exigen desde Cataluña dejarles seguir hacia la república catalana y desde el País Vasco, culminar su hoja de ruta hacia el autogobierno. 

Cualquier concesión que les dé a los separatistas, minará las bases del PSOE, que no están dispuestos a permitir que los independentistas sigan avanzando, pero si se opone a las concesiones, no podrá contar con los apoyos legislativos que le han llevado a La Moncloa. 

Hoy domingo incluso el PP ya ha dado a conocer que vetaría los presupuestos aprobados con el PNV, lo que dejará a Sánchez de nuevo colgado de la brocha porque el PP tiene mayoría en el Senado y cuando se consigan votar y vuelvan al Congreso para su posterior aprobación definitiva, contendrán una serie de cambios que no gustarán ni a PNV, ni a Podemos, ni al resto de grupos que lo han convertido en presidente.

Sánchez también se enfrenta un grave dilema con la convocatoria de elecciones. No le van bien las encuestas que siguen ratificando un estancamiento e incluso bajada del PSOE, pero tampoco puede demorarlas demasiado porque cada día que pase en el Gobierno intentando hacer malabarismos para contentar a todos o a la mayoría de los que lo han apoyado, redundará en un retroceso en sus apoyos a la hora de depositar el voto en las urnas. 

Todo esto unido a sus contradicciones e incoherencias, le van a crear tales problemas que no sé ahora mismo como podrá resolver, pero él ha elegido estar en esa situación y es su tarea dilucidarlos.

Rajoy ha terminado muy tocado por su comportamiento durante su última etapa en el Gobierno y al frente del PP y su partido deberá decidir si opta por el recambio cuanto antes o decide lanzarse al precipicio detrás de su líder, como cuenta la falsa leyenda urbana de los lemmings.

Nos enfrentamos a un periodo muy interesante y quizás convulso en la gobernabilidad de España y hay mucho en juego. Veremos si Pedro Sánchez consigue sacar varios conejos de su chistera para resolver todas las complicaciones que se le vienen encima o termina dejando a su partido mucho peor que cuando entró en La Moncloa.

Además el nuevo presidente llega al Gobierno habiendo dicho que nunca llegaría a través de una moción de censura apoyada por independentistas, algo que ha incumplido al llegar a La Moncloa con esos mismos apoyos y pende sobre él la sentencia de los ERES de Andalucía, donde presumiblemente tras el auto lo colocarán casi en el mismo punto en el que se encontraba Rajoy con la Gürtel y por lo que fue censurado.

La imagen la encontré en la Agencia EFE.


No hay comentarios: