El adiós de Rajoy, una muerte política anunciada

Esta mañana cuando escuché a Mariano Rajoy anunciar el abandono de sus cargos al frente del Partido Popular reconozco que me costó creerlo porque seguía pensando que su contumacia y el autoengaño le motivaría para continuar todavía algún tiempo más al frente de un cadáver político, que es justo en lo que se había convertido el PP en los últimos años.

Bajo mi punto de vista, Rajoy tras su derrota en las elecciones del 2004, tras los atentados del 11 de Marzo, pensó que había sido sólo un traspiés y que su política seguiría siendo válida y que por ello merecía la pena pasar cuatro años en la oposición para intentar de nuevo su asalto al poder en 2008, pero los vientos de cola seguían guiando a la economía española y el Gobierno de Zapatero, incluso con sus errores, seguía contando con el apoyo del electorado y nada hacía presagiar que este rumbo cambiara y diera un giro como para desalojarlo de la Moncloa.

Erróneamente Rajoy pensó que el problema era su ideología de derechas y tras perder las elecciones aquel año, decidió dar un giro copernicano a su discurso: Empezó a abandonar a su electorado de derechas y se fue centrando en el espectro político, incluso en muchos casos compitiendo con el PSOE por su electorado. Una oposición mucho más blanda y de guante blanco, lo convirtió en ese tipo de dirigentes que no se meten en charcos, que no manchan, que no se mojan y que poco a poco se van haciendo con el electorado de centro. 

A Zapatero a partir de su segunda victoria en 2008, dejaron de mimarlo los astros y entonces se desencadenó la gran crisis económica que acabó con el crédito de Zapatero, lo sumió en la incoherencia y en el gasto descontrolado y le hizo un gran roto en las encuestas.

Rajoy observaba que empezaba a liderar con ventaja la intención de voto y en lugar de entender que sus apoyos se debían más al hastío por las políticas a las que tuvo que hacer frente Zapatero por la crisis, todo era mérito suyo por haber dado un giro de timón a su ideología. Craso error. 

El año 2011 ganó las elecciones con mayoría absoluta y siguió pensando que todo se debía a sus logros, su giro ideológico y no a los errores de Zapatero y ese fue su fin. A partir de entonces empezó su verdadera debacle porque fue abandonando a sus verdaderos electores y sus votantes prestados también salieron huyendo despavoridos hacia posiciones y formaciones más claras ideológicamente hablando.

Rajoy realmente no ganó las elecciones de 2011, tampoco las perdió Rubalcaba, con quien se medía en aquella ocasión. Esos comicios los perdió Zapatero sin presentarse, aunque Rajoy erróneamente pensó que sólo y únicamente él era el artífice de semejante triunfo.

El resto ya se conoce. En las elecciones de 2015, caída en picado de los Populares, que obligaron a repetir las elecciones y de nuevo otro revés. En estas elecciones la irrupción de Ciudadanos y Podemos con las ideas mucho más claras, hicieron el resto. 

Rajoy comenzó a morir ideológicamente en su cambio de rumbo en 2008, tras las elecciones. Ha sido una muerte lenta que lo ha llevado incluso al Gobierno, pero su partido estaba ya en otro lugar, muy lejos de lo que normalmente debe ocupar un partido de la Derecha. 

En esta nueva etapa que tenemos por delante va a ser interesante comprobar si el PP entiende el mensaje, se rearma ideológicamente y empieza a hacer política para sus votantes naturales o sigue contumaz hacia otra nueva derrota. En su espectro ideológico ahora tiene que competir con Ciudadanos e incluso más a la derecha con VOX. Si optan por escorarse demasiado al centro hasta confluir con el electorado del PSOE, pueden incurrir en el error que ya hemos visto en varios países de Europa, donde las formaciones tradicionales prácticamente han desaparecido.

Pedro Sánchez igualmente debería entender claramente que ni él ni el PSOE han ganado el Gobierno de España, lo ha perdido claramente Rajoy con sus errores. Si quiere dar un paso más para consolidar lo obtenido, deberán también encontrar su espacio en la Izquierda para dejar de competir con Podemos y armar una verdadera Izquierda fiel a sus principios. Los tiempos que tenemos por delante se me antojan muy interesantes.

La imagen de Rajoy la encontré en Google.


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