Algunas reflexiones sobre la detención del terrorista islámico Salah Abdeslam en Bruselas

Seguro que ya conoces la noticia que se convirtió en portada en la mayoría de los medios, la detención en el barrio de Molenbeek de Salah Abdeslam, el último terrorista que permanecía en libertad tras los atentados del pasado noviembre en Paris donde los terroristas asesinaron a más de 129 personas en varias acciones coordinadas.

Lo que ya no me sorprende en absoluto es que la detención se haya producido en el propio barrio de Molenbeek, donde el Estado Islámico mantiene su cuartel general en Bruselas y a menos de 500 metros de la sede de la OTAN y de la UE, una zona donde ya no rige el Estado de Derecho belga y se aplica la sharía, tal como exige el Estado Islámico en sus feudos y todo ello con el visto bueno de la UE, Bélgica y el ayuntamiento de Bruselas. Lo mismo ocurre en barrios de Londres, Paris, Estocolmo, Copenague, Amsterdan, etc, con el visto bueno y la complicidad de unas autoridades que se supone que tienen que hacer cumplir la ley en Europa y no la retrógrada Ley islámica del medievo.

Barrios en los que imanes salvajes y bárbaros propagan el odio a todo lo europeo y exigen la muerte al infiel, tal como figura en la doctrina salafista y wahabita más alejada de los derechos humanos y del bien comun y la concordia de lo que te puedas imaginar. Con estos mimbres, el hecho de que esos barrios se conviertan en verdaderos banderines de enganche de los nuevos yihadistas, no debe sorprender ya a nadie, incluso a los políticos europeos que permiten, alientan y defienden esta barbarie que tarde o temprano les estallará en las manos o, en el pero de los casos nos estallará a nosotros los ciudadanos inocentes.

Por ese relativismo moral que se ha extendido como una plaga entre los políticos nefastos que actualmente padecemos en Europa, se prefiere mirar para otro lado y dejar hacer a los bárbaros para no ser tachados de fachas, de extrema derecha, etc, aunque esa dejación está llevando a la población civil del continente a comprobar en sus propias carnes que ya no son defendidos, sino todo lo contrario. Ahora cualquiera que reivindica su cultura, su nación, sus orígenes y la cultura occidental es tachado automáticamente de xenófobo. Esta dinámica que ha inmovilizado a la población civil durante mucho tiempo, se está volviendo en su contra porque cuando un ciudadano nota que los que deberían defenderlo y luchar por sus intereses, no lo está haciendo, sino que van en su contra, busca a otros que si los defiendan y de ahí el auge de movimientos de derechas que están creciendo en progresión geométrica por toda Europa de norte a sur y de este a oeste.

Si a esto unimos que los políticos actuales han optado por la cobardía y la traición como principales estandartes a seguir, las invasiones de bárbaros que seguimos sufriendo y que siguen pretendiendo imponer sus culturas retrógradas de otra época, el caldo de cultivo está ya casi listo para ser servido.

La última de las últimas ha sido el acuerdo al que han llegado con el genocida turco Erdogan, que a cambio de 6000 millones, se compromete a no mandar varios millones de inmigrantes e invasores, aunque a él se le permitirá que los 80 millones de turcos circulen libremente sin visado por la UE. Un acuerdo que deja en la estacada a un montón de verdaderos refugiados que se encuentran ahora en tierra de nadie.

Recordemos que un refugiado es aquel que llega de un país en guerra a otro que no está en guerra y solicita asilo por esta causa. Los que se recorren media Europa para parasitar el continente no son refugiados, son inmigrantes o invasores. Los verdaderos refugiados están en Turquía y a esos sí que habría que ayudar ahí con todos nuestros medios, pero no permitiendo que la mafia se encargue de regir los destinos europeos.

Me pregunto dónde están los principios que hace unos cuantos años ya, pusieron los cimientos para la creación de la UE. Supongo que los habrán tirado por el retrete. Ahora los principios que se llevan es vender armas a los genocidas más nauseabundos e imponerles medallas por habérnoslas comprado, tal como hizo la semana pasada Holande. Aunque es una práctica típica de la acutal UE que ya no reconozco.

Creo que es el momento para dejar de lado la demagogia y empezar a tomar medidas que sirvan para avanzar en la construcción europea y en ese sentido la clave está en ayudar con todas nuestras fuerzas a los verdaderos refugiados y mantener bien alejados a los invasores, que, aunque haya voces que quieran seguir confundiéndonos, no son lo mismo.

A lo largo de la tarde me llamaron de RT News para invitarme a expresar mi opinión en su informativo en directo, tal como puedes ver en el vídeo de Youtube que encontrarás a continuación de estas líneas:



La imagen del momento de la detención del terrorista Slah Abdeslam la encontré en Google.