Dos ancianos mueren de inanición en Las Palmas de Gran Canaria

Indignación, asco, impotencia, vergüenza y otros sustantivos más en el mismo tono, no podrían ni acercarse a lo que verdaderamente he sentido al leer la noticia de que dos ancianos de 69 y 76 años han muerto en un hospital grancanario, tras encontrarlos los bomberos en estado grave tras pasar varios días sin comer ni beber en su domicilio. 

Según lo que conocemos sobre el hecho, no se presentaron a su cita semanal en el Centro de Salud, lo que hizo saltar las alarmas con el desenlace que ya conocemos.

No sé dónde estará la clave sobre el abandono de estos dos ciudadanos, pero creía que vivíamos en un Estado que teóricamente debería proteger a las personas en estas circunstancias, el Estado del Bienestar que llaman, pero veo que sigo siendo demasiado crédulo y la realidad es mucho más sórdida que la que nos cuentan los tamborileros a sueldo del régimen.

La Comunidad Autónoma de Canarias no creo que tenga ninguna culpa, porque con todos los parásitos, pesebreros y los empresarios corruptos de cabecera que mantienen con el presupuesto de todos, apenas les quedará dinero para lo necesario y unos cuantos ancianos no van a ser obstáculo para continuar con la vandalización del dinero de todos que se reparten en forma de subvenciones, prebendas y decretos, sólo unos pocos. 

El ayuntamiento de Las Palmas tampoco creo que sea culpable porque bastante tiene con todas las indemnizaciones que tiene que pagar a empresarios de su cuerda por decisiones administrativas dudosas y que los servicios sociales no están para esas minucias.

El Gobierno Central tampoco creo que tenga la más mínima culpa porque estos dos ancianos no eran ni Cajas de Ahorros, ni bancos, ni autopistas, ni pertenecían al entramado empresarial de corrupción. 

La culpa con toda seguridad la tuvieron los dos ancianos que para fastidiar al régimen se obstinaron en no comer y beber durante una semana para acabar con sus vidas. Seguramente no tendrá nada que ver las exíguas pensiones con las que deben malvivir una gran mayoría de nuestros jubilados.

Cada día entiendo menos lo que está ocurriendo y tengo curiosidad por conocer los programas electorales y las arengas para las próximas elecciones de Mayo. El cierre de centros de urgencias por los recortes, según dicen, ya se ha llevado por delante a algunos ciudadanos y el sistema de Salud, a pesar de los esfuerzos de los profesionales que ahí trabajan, se está convirtiendo en una verdadera ruleta rusa con citas a dos, tres y cuatro años vista. Conozco casos de afectados por dolencias cardiacas que tuvieron que acudir a la medicina privada porque su corazón no podía llegar a la cita que le habían asignado.

Otro caso paradigmático es el del Centro de Salud de Costa Ayala que se encuentra junto al campo de fútbol de la localidad. Lo conozco bien porque mi hijo entrenaba ahí dos veces por semana y veía el edificio en construcción, cada vez que iba al campo. Presupuesto 1 millón de euros (hablo en números redondos), finalización 2010. Mi hijo cambia de equipo y ya entrena en otro lugar, pero el Costa Ayala está ahora en su grupo y hace unos meses jugaron allí como visitantes. Lo que vi es para llorar. En 2014, Junto al esqueleto del edificio donde todavía está el cartel con el presupuesto y la fecha de terminación había un contenedor tuneado donde podía leerse Centro de Salud de Costa Ayala. A no ser que el contenedor está forrado por dentro con láminas de oro, dudo mucho que haya costado 1 millón de euros. Entonces, ¿Dónde está el resto del dinero de un presupuesto ya aprobado?

De la Ley de Dependencia mejor ni hablar. Alargan tanto tiempo los expedientes que los dependientes fallecidos van muriendo por el camino sin ninguna resolución, Supongo que será parte de la guerra que nos han declarado los administradores feudales que tenemos y el genocidio sanitario es una batalla más que van ganando por goleada.

Podría seguir, pero no merece la pena. Aquí en Canarias la coalición PP/PSOE/CC que mantienen desde hace más de 30 años el régimen de corrupción, no creo que se despeinen por esas minucias presupuestarias o por la muerte de un par de ancianos más. Aunque la aparición de nuevos protagonistas en el escenario invita a pensar que quizás puedan cambiar algo las cosas.

La imagen corresponde a la obra Doble secreto del pintor surrealista belga René Magritte que encontré en Más de Arte.