Ponle tú mismo el título que quieras

Hoy me he levantado temprano y me he dedicado a mariposear por las emisiones radiofónicas de varias cadenas, como un picaflor. Habitualmente empiezo el día con Federico o Con Carlos Herrera, cuando me levanto a tiempo. Hay días que no escucho a nadie porque no me apetece.

El panorama que te encuentras es mejorable, para no usar un adjetivo algo más demoledor. Si conoces ya las noticias más destacadas, sabes la forma en que las van a tratar en uno y otro lado, aunque si son demasiado negativas para sus intereses, con ignorarlas lisa y llanamente se termina el problema.

Estoy llegando ya a un punto que debo reconocer que no me gusta mucho y es comprobar día tras dia como nada cambia y todo es igual, inexorablemente igual que lo anterior.

Por eso lo bueno que tiene Internet es que te puedes "fabricar" tú mismo tu propio informativo y buscarte las noticias que te interesan.

Hoy hemos conocido por ejemplo un dato demoledor y para echarse a temblar: El déficit del Estado se ha multiplicado por siete. Para que te hagas una idea, si antes debíamos 8.500 millones, ahora debemos 59.310 millones. Mucha culpa de estos datos han tenido las ayudas del Gobierno para apuntalar la Economía que ha permitido el robo de miles de millones en el atraco del siglo de la gran banca.

Los defensores de estas cifras alegan que también ha llegado algo a las familias y a los individuos. Espero que encuentren alguno al que le haya llegado algo más que las migajas de los planes de 400 euros, calderilla, para lo que se ha llevado la banca.

En una economía familiar, estos datos no serían soportables y todo hijo de vecino cortaría radicalmente la hemorragia de gasto para evitar el colapso, pero el Gobierno, no. Hace todo lo contrario: sigue repartiendo dinero a diestro y siniestro como si fuéramos multimillonarios. La última es la inyección de cerca de 1000 millones de euros a las factorías de analfabetización del país, las televisiones públicas, otro saco sin fondo del pasteleo, el despilfarro, el onanismo y el chanchullete. Al margen, claro está, de su servicio público fundamental de creación, mantenimiento y alienación de idiotas y gilipollas.

Y es que de eso va la cosa, de mantener un porcentaje de idiotas y gilipollas siempre dispuestos a hacer de lo que son para que el sistema siga funcionando sin que nada cambie.

De vez en cuando salen encuestas que encargan las grandes corporaciones para hacerse una idea de los idiotas y gilipollas que hay en el país. Estos datos les son de mucha utilidad porque, de está forma, pueden seguir estafando y engañando más o menos o dejar las estafas, los timos y los engaños como siempre.

Normalmente salen en torno al 90% de gilipollas e idiotas en las encuestas. Luego, el verdadero dato que se conoce el día de la votación, hay un 30% de gilipollas menos de los que aparecían en las encuestas que no van a votar, pero que los tenían contabilizados como gilipollas y tienen que modificar las estrategias.

Todo está perfecto. Nadie se pregunta nada, todos callan y tragan y Cristiano Ronaldo vuelve de su lesión y hoy hay jornada de Champions.

Por cierto, aunque no quiero alargarme mucho más, la activista saharahui, Aminatour Haidar, sigue en el aeropuerto de Lanzarote luchando por sus derechos, sin que ni gobiernos, ni ONU, ni nadie haga nada por cambiar las cosas. Ya le dedicaré un espacio como corresponde a este tema denigrante y vergonzoso para todos, pero sólo una reflexión: Hitler se precipitó. Debió haber esperado a que se creara la ONU, para empezar a invadir territorios. Con el pasteleo que se cuece por ahí, sin que nadie haga nada y con los genocidas, ladrones y asesinos de todo pelaje y condición, matando en nombre de la patria y esas milongas, Adolfito habría conquistado todo el mundo en dos patadas, mientras le seguirían susurrando al oído que dejara de matar algún día.

La imagen del monstruo de las galletas la encontré en Swiblog.

2 comentarios: