El caso Gürtel sigue desvelando secretos

En las clasificaciones que se realizan sobre la corrupción en el mundo también estamos en la Champions. Estamos que lo tiramos en todas los rankings chungos.

El famoso caso Gürtel que, conforme van pasando los días, va sumando nombres a la lista y sigue amenazando con llevarse por delante a un nutrido grupo de individuos del Partido Popular.

Los últimos datos hablan ya de 72 implicados, una cifra ya a tener en cuenta en casos de corrupción que habla más de una trama que de un hecho aislado. El Gürtel, por si el nombre no era suficientemente internacional también tiene ramificaciones en paraísos fiscales que se están investigando.

España, la corruptópolis moderna, sigue dando ejemplo a sus ciudadanos. Los casos de corrupción a pequeña o gran escala son tan habituales que ya los vemos como algo cotidiano.

Aquí en Canarias, no sé si habrá ramificaciones del Gürtel. Tampoco nos hace mucha falta porque el PP ya tiene las suyas propias en los diferentes casos que tiene entre manos y que, sorprendentemente han conseguido ir capeando en los diferentes tribunales.

Lo que llama la atención en todos los temas de corrupción es el insignificante número de personas que entran en la cárcel a pagar, las que dimiten de sus cargos o las que dejan sus sueldos políticos y se van a sus casas.

Como he comentado en varias ocasiones, sigo pensando que lo de la coalición, casta o secta PP-PSOE sigue jugando con todos nosotros. Permiten que los palmeros de uno y otro bando jueguen al jueguecito del "Y tú más" o al pasatiempo del "Con los otros sería peor".

El resumen con el Gürtel o sin él es que siguen subiendo los impuestos, bajando los sueldos, limitando las espectativas y fortaleciendo su secta.

El caso Gürtel dará mucho que hablar. El heredero de la Moncloa de la secta PP-PSOE quizás tenga alguna dificultad en ascender a su palacio, pero estoy convencido que la corrupción y los corruptos nos volverán a vencer una vez más.

Estos jueguecitos que permiten los verdaderos dueños de España: bancos y demás corporaciones que permiten a la secta seguir viviendo, son necesarios, porque mientras tanto pueden seguir llevándose la pasta sin que nos demos cuenta.

Contrariamente a lo que se piense, en este país se premia a los pícaros, a los trileros, a los que consiguen mucho con el mínimo esfuerzo. A los que dedican su vida con trabajo, dedicación, honestidad y ética a alcanzar una existencia digna, se les trata como gilipollas.

La imagen la encontré en los blogs de Qué!

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