Jarque, capitán del español, muere de un ataque al corazón

Me ha sobrecogido la noticia. Un jugador que en la plenitud de sus facultades deje su vida en un hotel en medio de la concentración se su equipo el Español de Barcelona.

No es justo y no es lógico que un joven de 26 años, habiendo pasado todos los requerimientos médicos de su club caiga fulminado por los azares del destino.

Aunque no tiene nada que ver me ha dejado muy mal sabor de boca su fecha de nacimiento, 1 de Enero de 1983 porque al margen del año es la misma que la de mi hijo.

Es lógico pensar que la gente muere y que los que mueren suelen hacerlo de forma totalmente aleatoria absolutamente sin relación con la fecha en en la que ve la luz, pero la coincidencia de fechas me ha dado que pensar.

Soy lógico por naturaleza y pienso que el fatal desenlace se produjo por algo más que la fatalidad: un corazón afectado por alguna dolencia que no pudieron detectar los servicios médicos del Español en su habitual reconocimiento, pero no deja de sorprender que en tan poco tiempo nos hayan dejado dos jovenes futbolistas de forma tan fulminante.
Antes de seguir adelente con la entrada, quiero enviar mis más entrañables condolencias a la familia. No es algo fácil de superar en estas circunstancias y como padre de un jugador de 11 años alevin, sé lo que se puede sentir, de modo que tienen toda mi consideración, aprecio y apoyo en estos terribles momentos que les ha tocado vivir.

No soy médico y por lo tanto no puedo hacer muchos juicios de valor sobre las circunstancias de su muerte, pero como lego en la materia, creo que algo está cambiando en el mundo del deporte.

Habitualmente juego con mi hijo en el parque en el que desarrollamos parte de nuestros entrenamientos extraoficiales.

Es normal que compartamos el campo de cemento y de adoquines entre jugadores del barrio y amigos y vecinos sobre todo, entre los que se encuentran juveniles, cadetes, infantiles y alevines que solemos intercambiar a diario y dependiendo de la comparecencia.

Tengo 46 años, soy fumador habitual, llevo una vida más o menos normal y mi máximo entrenamiento durante la semana es estar sentado junto a un ordenador durante varias horas.

Curiosamente y con las condiciones que te he mencionado, a menudo me llegan cadetes y juveniles que están más cansados que yo en el trancurso del mismo tipo de ejercicio.

Como dato te diré que el terreno es de unos 10 metros de ancho por unos 50 de ancho y que yo disfruto jugando y nunca eludo subir, bajar, regatear, defender, atacar y hacer todas las labores de un jugador normal.

Las preguntas que me hago ante esta triste tragedia es si el género humano estará devaluándose y la especie esté atravesando una época extraña en la que circunstancias más o menos normales y controladas acaben fulminantemente con la vida de seres humanos que genéticamente han sido menos predispuestos a tales sacrificios físicos.

No lo sé.


En la imagen, Jarque, jugador del Español fallecido, como último homenaje a su persona. La encontré en El Mundo.

3 comentarios: