El Servicio Canario de Salud tarda sólo 11 años en entregarme la tarjeta sanitaria

No me gusta mucho hablar de mi. Supongo que bastante tendrás con tus cosas, como para conocer también las de alguien tan anónimo como yo, pero como el caso que te voy a contar me tiene a mí como protagonista, si quieres enterarte de lo que pasó, tendrás que aguantarme como testigo directo.

En resumen, hace unos cuantos años, creo que son incluso más de 11, tenía un papelucho medio cutre como tarjeta sanitaria y solicité que me dieran una nueva. El que me atendió me habló maravillas de la nueva tarjeta: que si iba a ser inteligente, que si venía con chip electrónico con el historial clínico, que era el no va más.

Cuando le pregunté que cuando me llegaría, me dijo que en los próximos días y en esto no me engañó ni un ápice, me llegó en los siguientes 4000 ó 5000 días. Fue un crack.

Me llegó la semana pasada a un piso en el que ya no vivo. Viven mi ex con la que me llevo muy bien y mi hijo, en un domicilio en el que ya no vivo desde hace 11 años, pero si mal no recuerdo, la tarjeta la solicité algunos años antes desde otro. Cosas de la burocracia.

Cuando la gente protesta por el funcionamiento del Servicio Canario de Salud, exageran. Si hubieran tardado 20 ó 30 años, todavía podría darles algo de caña, pero sólo 11 para una tarjeta, no son demasiados.

Ahora quizás te preguntarás y con toda la razón del mundo cómo se lo monta un tío 11 años sin tener una tarjeta sanitaria. La respuesta es vivir la vida tranquilamente.

Unas de las cosas buenas que hicieron los socialistas al llegar al poder en el 92 fue generalizar el servicio sanitario a todos los españoles, algo que sigue en vigor y por lo tanto como español, tenga o deje de tener la tarjeta, deben atenderme.

En las pocas ocasiones que he tenido que ir a que me miraran algunas cosillas sin importancia, afortunadamente, nadie me puso ninguna pega por no tener la tarjeta. Ya les decía que habían quedado en mandármela, de modo que sabiendo que llegaría en algún momento, siempre me atendían.

De vez en cuando veo anuncios o comunicaciones sobre las tarjetas sanitarias que me hacen mucha gracia. Se trata de gente que estaba en la tarjeta de un familiar y por alguna razón debe cambiar. Supongo que serán reminiscencias del pasado burocrático del país, que todavía arrastramos, pero me parece chocante que para recibir asistencia sanitaria y teniendo en cuenta que todo español tiene derecho al servicio, se deba estar en una tarjeta con alguien siempre.

Si tienes la nacionalidad española tienes el derecho a ser atendido, hayas perdido la prestación, la cartera o el autobús-guagua. Si te la niegan, vete al juzgado de guardia a denunciarlo porque estás en tu derecho.

Es realmente surrealista que para tener derecho al servicio tengas que estar en la cartilla de tu padre, tu madre, tu hijo o tu abuela. Si te va la marcha y no tienes una cartilla donde cobijarte, te presto gustoso un trocito de la mía. A mi me da igual.

- ¿Oiga y cómo es que tiene a 60 personas en su cartilla?, me diría el funcionario.

Es que soy muy bondadoso y ayudo a los homeless de cartilla, le contestaría.

Lo digo en serio. Si tienes algún problema, me mandas un E-mail y te meto en mi cartilla sobre la marcha. A mí me da lo mismo.

Desde mi punto de vista se trata de algo ilegal, pero como vivimos en el mundo de las injusticias e ilegalidades, cualquier cosa puede ocurrir. Si te ocurre un caso de éstos, te vas al Juzgado de Guardia y los denuncias. Como español tienes derecho a la asistencia sanitaria.

¿No sería más sencillo que con el DNI, documento que acredita la nacionalidad, no necesitaras más? Nunca conseguiré entender que exista una legión de funcionarios dirimiendo y averiguando en que cartilla o tarjeta está tal o cual ciudadano.

Quería hacer una foto de mi flamante cartilla para que la vieras, pero como soy un torpe, torpe hasta decir basta, tendrás que quedarte con esta imagen que encontré en Diario de Lanzarote.

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