Inhibidor de frecuencias

Los últimos días nos estamos familiarizando con la expresión inhibidor de frecuencias que es básicamente el aparato que no estaba instalado en el vehículo en el que murieron en el Líbano los seis militares españoles que tuvieron la mala suerte de ser el blanco de los terroristas y de pertenecer a un país que no se preocupa excesivamente de su seguridad o se preocupa tarde, mal o nunca.

Llevo varias jornadas escuchando los pormenores de lo que ocurrió, de cómo ocurrió y de cuáles fueron las circunstancias y la conclusión a la que se puede llegar es clara: Si se envía a unos soldados a una zona de guerra es recomendable dotar a sus equipos con las medidas de seguridad adecuadas.

Para no caer en la demagogia barata de algunos, es bueno puntualizar que un soldado en una guerra asume unos riesgos por los que el país que los envía les paga y quizás si hubieran llevado el inhibidor de frecuencias del que tanto se habla, podrían haber sido blanco de otro tipo de armas. Los soldados americanos en Irak siguen cayendo como moscas y tengo entendido que tienen buenas medidas de seguridad para afrontar los riesgos a los que se enfrentan.

Los tipos de explosivos que suelen usarse en las guerras, C4 y C5 suelen ser mucho más mortíferos que cualquier tipo de dinamita conocida y la carrera entre potencia de fuego y blindajes de vehículos sigue interminablemente.

Pasando por alto la obviedad de que en una zona de guerra el riesgo es elevado y que la muerte acecha en cada esquina, si que sería al menos lógico y deseable que los soldados que deben interactuar en este tipo de zonas conflictivas estén dotados con las mejores herramientas que preserven en la medida de lo posible su integridad.

La imagen la encontré en El Mundo.

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