La democracia ha muerto. ¡Viva la partitocracia!

En los comienzos de este siglo XXI estamos asistiendo a la muerte de uno de los sistemas políticos que, agonizando, nos abandona para dejarnos en manos de una variante de éste: la partitocracia.

En esta modalidad un número indeterminado de sectas se arroga todos los poderes para impedir a los ciudadanos que intenten cambiar algo en su beneficio y así mantener el status invariable ad infinitum.

Se supone que Democracia, es el gobierno del pueblo y para el pueblo. Algo que ya sólo existe en los libros de historia. La realidad es tozuda e insiste en negarlo día tras día.

Los partidos se encargan de aislar al resto de los ciudadanos para que se mantengan al margen de sus decisiones, por no decir fechorías, que perpetran sin cesar a espaldas del resto de la comunidad y, en demasiadas ocasiones ,en contra de ésta.

Se supone que un ciudadano debería elegir al mejor conjunto de ciudadadanos para que se encarguen de resolverle sus problemas y facilitarles la existencia. Hasta ahí creo que estamos todos de acuerdo; Un conjunto de ciudadanos que conozca bien la realidad y sepa como afrontar los retos que se van presentando y que estén siempre vigilantes y alerta ante las mínimas desviaciones sociales que el día a día mofifica sin cesar.

Los hechos, sin embargo están creando sectas, grupúsculos y organizaciones que operan al margen de los ciudadanos a los que en teoría representan y a los que en última instancia les deben el puesto. Grupos que subsisten enmarañados en una ingente burocracia que los devora, los aisla y los hace cada día más inoperantes ante los problemas que se plantean por lo que los propios ciudadanos, para evitar males mayores, deciden asumir ellos mismos los retos que, en teoría tendrían que resolverles los políticos que están ahí para algo más que para sentarse en sus sillones, y de este modo llegamos a la cruda realidad en la que cada cual debe resolverse el milagro de la búsqueda de empleo, el milagro de la vivienda, el milagro de la Sanidad y el milagro de la existencia.

En Canarias, desde donde escribo, el Gobierno ha vuelto a cometer un nuevo récord en las cifras del desempleo que sigue subiendo sin cesar ante la inoperancia de los que deberían resolver este problema, paliarlo o darle algún tipo de salida digna, humana y decente a los que engrosan mes a mes las listas lacerantes de un problema que, de no tener solución, deberían buscar otras alternativas para no tirar a la basura a una generación de canarios que están al margen de la sociedad que tira el dinero en banderolas, en subvenciones vergonzantes y en contratos, cuando menos sospechosos.

Cada día que pasa creo menos en los políticos, si todavía me queda algún ápice, pero comprendo que en el sistema en el que vivimos no podemos obviarlos pues ellos son los que dan y quitan al resto de los ciudadanos y nos hemos convertidos en una suerte de esclavos suyos por lo que una parte de mi mente me dice que mire a otro lado y siga mi vida y la otra me obliga a continuar exigiendo que hagan su trabajo o se vayan.

Sería bueno que de cara a las próximas elecciones municipales, los ciudadanos empezáramos a exigir a los que administran nuestro dinero y nuestras vidas que fueran dignos de esos cargos que les otorgamos para que nos resuelvan NUESTROS PROBLEMAS y no el de sus familiares y amigos e ir tirando a la basura a esa gente inútil que no hace más que medrar a nuestra costa.

La imagen corresponde al cuadro de Goya, Saturno devorando a su (s) hijos(s), muy gráfico en este contexto, que encontré en Filosofía de la política.

1 comentario:

Anónimo dijo...

vivo em Portugal e o sentimento é o mesmo. O meu sonho era libertar-me destes tipos , que afogam até os mais esclarecidos.