16 de marzo de 2016

Desde luego con el paso de los años te vas dando cuenta que el transcurso del tiempo se va acelerando a un ritmo que ya es difícil controlar. Y si además ese curioso fenómeno, que ya ha sido ampliamente estudiado por la ciencia, se lo añades a una persona curiosa, con ganas de estar siempre haciendo algo, aprendiendo, experimentando, formándose e intentando disfrutar de cada minuto del día, llegas a la conclusión que la vida, bien aprovechada te ofrece muchas satisfacciones.

Han pasado otros 365 días desde mi último cumpleaños y no tengo ninguna razón para quejarme. La salud me trata muy bien, aunque también pongo de mi parte, llevando un razonable plan de vida que sin excesos, me permite disfrutar de cada día sin contratiempos médicos.

Este año me he encontrado un montón de personas curiosas que me suelen decir que se aburren mucho. El aburrimiento es algo que ya desterré de mi vida hace muchísimos años. Siempre queda ese libro por leer, esa película por descubrir y esa serie fantástica para disfrutar. Siempre se puede aprender algo más y en cualquier momento puedes iniciar algo que te produzca satisfacción. Tampoco puedo quejarme mucho en ese sentido. El ser una persona curiosa por naturaleza ayuda bastante, pero también hay que poner algo de tu parte para que cada nueva experiencia te enriquezca.

Este año también ha habido buenas perspectivas en lo laboral. Ahora con el paso de los años voy descubriendo algunos aspectos que cuando tenía apenas 20 me pasaban desapercibidos. El placer de hacer lo que te gusta, el placer de compartir aquello con lo que disfrutas y el saber que lo que estás haciendo sigue siendo valorado y admirado en muchos casos. 

La constancia, el sacrificio y el no rendirse ante los primeros obstáculos, obran milagros y, aunque en un primer momento cuesta superarlos, una vez en terreno llano, el camino es muy agradable.

No quería dejar pasar este día para cumplir esa pequeña tradición en el blog de escribir algunas líneas sobre el año que termina o, para mejor decir, empieza hoy.

Quizás estas líneas, que en muchos casos se parezcan más a un ejercicio literario consistente en juntar unas cuantas palabras que suenen bien, parezcan vacías o incluso grandilocuentes a la hora de hablar de la existencia, de la vida y del ser, pero todas ellas tienen su acomodo en estos 365 días que, como cada año, he disfrutado de principio a fin.

El futuro próximo se avecina lleno de grandes retos, proyectos y realizaciones personales y en ello intentaré emplear y ocupar los próximos meses. Muchas veces el camino es mucho más agradable que la meta final que, con los tiempos que nos ha tocado vivir, siempre es incierta. Creo que es mejor disfrutar del viaje mientras dure, que pensar qué es lo que haremos al llegar a nuestro destino. 

Gracias a todos por los buenos deseos.

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