XVI Congreso de Periodismo Digital de Huesca. Mucha ilusión por los nuevos proyectos

El XVI Congreso de Periodismo Digital de Huesca llega a su jornada final y me está resultando todavía más interesante, si cabe, que lo que esperaba en un principio con la agenda en la mano y el listado de ponentes que están desfilando por el Palacio de Congresos de la capital altoaragonesa.

A día de hoy y a la espera de las conclusiones finales, podemos hacer ya un avance significativo de lo que está siendo está reunión de periodistas. A lo largo de las intervenciones, que han abarcado variedad de temáticas con el denominador común de la comunicación, he observado que estamos pasando a un nuevo nivel en la autocrítica periodística.

En demasiadas ocasiones somos los propios periodistas loa que nos miramos excesivamente el ombligo y habíamos creado un pedestal donde íbamos subiendo y bajando a nuestros colegas, lo que había constituído todo un género en sí mismo.

Tras las fases de negar la evidencia de la irrupción con fuerza de los medios y profesionales digitales, de la coexistencia de ambos mundos (periodismo convencional y digital) de lamernos las heridas como animales heridos y consolarnos mutuamente, llega la fase de la puesta en marcha del nuevo paradigma que ya ha llegado a nuestros medios hace algunos años, aunque algunos no quieran todavía darse cuenta, o perciban el hecho, pero prefieran ignorarlo.

He observado durante la primera jornada y parte de la de hoy que todos en mayor o meno medida hemos asumido que el nuevo periodismo debe ser global, debe contar con plantillas reducidas para ahorrar costes y que las noticias para cubrir contenidos no deben buscarse en los gabinetes de prensa de partidos, instituciones u organizaciones empresariales o sindicales. La verdadera noticia está en la calle, pasando continuamente a nuestro lado, pero nuestro egocentrismo nos había cegado y durante mucho tiempo decidimos vivir de espaldas a nuestros lectores, oyentes y televidentes y vivíamos en un mundo irreal, aunque, eso sí, muy cómodo.

El hecho de interpretar o contar la realidad de lo que ocurre, dependiendo de los distintos alpistes de las subvenciones de aquellos a los que tenemos que fiscalizar, ya no funciona y aleja al periodista de la credibilidad que debería suponérsele.

He charlado con un buen número de colegas y se vislumbra en el ambiente mucha ilusión y ganas por crear y consolidar nuevos proyectos: donaciones, suscripciones, crowdfunding, etc son buenas herramientas de partida para ir creciendo sin depender de terceros. Los primeros cimientos están ya puestos y ahora sólo queda ir construyendo el resto, pero tenemos que estar comprometidos con lo que hacemos, con aquellos ciudadanos que más precisen tener voz para reclamar los derechos que le son negados, y con la transparencia, fidelidad y ética, sin caer en la militancia partidaria.

Para no extenderme esperaré el final del Congreso para volver a compartir algunas líneas con mis humildes impresiones.

La imagen la encontré en Runrun, donde encontrarás una excelente reflexión de Marcelino Bisbal.


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