Lunes 16 de Marzo de 2015

Llega de nuevo el 16 de Marzo, jornada en la que cada año celebro mi cumpleaños, y, como suelo hacer desde hace algún tiempo, escribo unas líneas con el balance de los últimos 365 días, que, dicho sea de paso, cada vez pasan más deprisa.

Estos últimos 12 meses han sido fructíferos en lo personal y profesional. He conseguido subir un par de peldaños más en la escalera infinita hacia la felicidad, que nunca llega a ser plena, pero que últimamente me está ofreciendo bastantes treguas que me permiten disfrutar de un estado emocional que me ofrecen una estabilidad mental que siempre es deseable.

Si me preguntan ahora mismo, estoy feliz con la vida que llevo y con las relaciones que mantengo con mi entorno. Todo es mejorable, pero aquello que está en mi mano y que depende de mi, fluye naturalmente y no hay que forzar nada.

El el ámbito profesional desde hace años he intentando buscar el equilibrio entre ganar el suficiente dinero para vivir y disfrutar de lo que hago. Año tras año este objetivo se sigue cumpliendo como un reloj y he llegado a un punto en el que lo que me permite vivir también me gusta, de modo que podría decirse que disfruto enormemente con todo cuanto hago en el aspecto laboral y profesional. Siempre puede mejorarse, pero no soy persona a la que le guste ganar demasiado dinero y apenas tener tiempo para disfrutar. Prefiero tener más tiempo para disfrutarlo con los míos.

Como padre estoy viviendo o sufriendo la adolescencia de mi hijo y es una etapa complicada. A la de él también se ha unido la de algunos sobrinos más y, a pesar de haberla conocido, cada día me desconciertan más algunas de sus reacciones.

Con el blog, con el programa de radio y con los espacios de entrevistas que realizo en Radio Esperantia, he notado que me estoy presionando demasiado yo mismo. Intento hacer más de lo que debería o podría o incluso sería deseable, pero siempre me pido algo más. Este es un tema que tendré que ir adaptando poco a poco. Si un día no me apetece escribir algo, no debería escribirlo o rellenar el día con algo insustancial o poco relevante. Con la música hay días que podría hacer tres programas seguidos de Confusión, pero otros, estoy saturado con tanta música y me siento incapaz de hacer selecciones que merezcan la pena, incluso para mi mismo. Por cierto, lo que llevamos de 2015 está resultando impresionante en cuanto a producción musical. He descubierto unos cuantos grupos, formaciones e intérpretes que van a dejar el 2013 y el 2014 en años normalitos. Y eso que sólo llevamos dos meses y medio de lanzamientos.

Y para no hacer interminable esta reflexión de hoy, quiero terminar aquí agradeciendo todas las muestras de afecto y cariño que estoy recibiendo un día más. Es todo un lujo contar con tantos amigos que se acuerdan de ti, un día tan especial. Intentaré conseguir que los próximos 365 días sean todavía mejores y que todavía haya muchas más personas que se sientan felices, contentas y a gusto de contarme entre sus amistades.

Gracias a todos.