Las plataformas para ver películas y series online legalmente siguen sin funcionar en nuestro país, mientras en el resto del mundo comienzan a despegar con fuerza

Hace unos días me llegó una encuesta que estaba encaminada, según deduje, a estudiar la viabilidad y el interés del público sobre una plataforma online de películas y series de éxito y de actualidad. que ofreciera la posibilidad de ver los contenidos en cualquier momento y espacio que tú eligieras. 

Llevo años buscando algo similar en España, pero no existe. Lo poco que hay tiene más limitaciones que ventajas, es excesivamente caro y no merece la pena.

Por las preguntas que me hicieron pienso que a alguien se le ha ocurrido la idea, pero a la hora de ponerla en práctica tiene la visión del sistema feudal español y la mentalidad comercial de un ser medieval porque no entendí que no dejaran de preguntarme sobre si aceptaría mil y una restricciones y limitaciones sin fin para acceder a algo así. 

Hace tiempo una de estas plataformas que triunfa en medio mundo, Netflix, intentó aterrizar en España, pero le pusieron tantas pegas y le exigían un pago tan brutal por los derechos que al final desistieron. 

Como puedes ver en el anuncio de abajo, destinado a Estados Unidos o algún país del Caribe, por 7.99 dólares que al cambio serían algo así como 6 euros al mes, puedes ver las series y películas que quieras cundo quieras y en donde quieras sin ninguna limitación. Qué más dará que vea la película o la serie que me apetezca en un smartphone, en una tablet, en el ordenador, en un pantallón gigante o en el tomavistas de mi abuela? Netflix lo ha tenido claro desde el principio y esta semana han dado datos de facturación y están que se salen. Son muchos usuarios que pagan poco dinero porque no les supone un coste excesivo y el servicio es excelente. Ya están estudiando, si no la han puesto en marcha ya, la producción de series propias y no han hecho más que comenzar. Aquí te amargarán la vida con un catalogo del pleistoceno, las peores series que te puedas imaginar y películas que cuando las vieron tus bisabuelos ya estaban pasadas de moda. Además tienen la curiosa querencia a querer seguir pareciéndose a un videoclub convencional. Pagas tu cuota mensual y luego si quieres alquilar algo, debes sacar la cartera de nuevo. 

Un ejemplo claro lo tienes en Canal plus que ha exprimido tanto a sus clientes que se están quedando en cuadro. Aluciné bastante cuando te vendían como una gran oferta ver todo el fútbol, pero te lo iban desgranando en canales, cada cual con su precio correspondiente, lo que te salía por casi 80 euros al mes si los ibas sumando todos.


Quizás la culpa de que en España no lleguen a cuajar negocio de éxito que apuesten por ofrecer buena calidad a precios razonables y justos, la tiene la mentalidad ancestral del empresauriado español. Aquí lo que se estila es medrar con algún politicastro de la casta, obtener una concesión y si funciona te quedas toda la pasta, pero si no funciona, las pérdidas las pagan el resto de los ciudadanos. Los Gobiernos prevaricadores también han contribuido enormemente a que en este país emprender sin el paraguas de la casta corrupta del régimen feudal, sea una odisea y un esfuerzo titánico dignos de Hércules.

Me cuesta creer que sea tan complicado ofrecer un servicio como Netflix en nuestro país, pero en un país donde se imprimen tantos libros sean incapaces de organizar una plataforma decente de venta de literatura digital en condiciones normales. Algunos intentos ya estaban muertos antes de nacer.

El día que llegue a nuestro país algo similar a Netflix, o esa misma empresa, seré el primero en apuntarme, pero claro, eso es soñar damasiado. También me gustaría que en algún momento llegue una compañía eléctrica decente que cobre un precio justo por sus servicios, una compañía teléfonica que no te cobre el ADSL de 1 mega como si tuvieras un Giga o compañías petrolíferas que hagan negocios, pero no a costa de robar a todos los ciudadanos. 

Es mucho soñar, ya sé, pero soñar no cuesta. Aunque viviendo en el régimen feudal de corrupción el que padecemos, a veces resulte incluso contraproducente.


Las imágenes las encontré en en Juegos DB y en Clases de Periodismo.


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