La disputa por la peluca de una Virgen vuelve a servirnos como alegoría de un país surrealista

En alguna ocasión he comentado que España es el campeón mundial del surrealismo y los hechos que seguimos conociendo a diario confirman y garantizan absolutamente esta teoría.

Hace unos días me llegó una noticia de esas con las que tienes que frotarte los ojos para convencerte de que son realmente ciertas. El hecho ocurrió en la localidad conquense de Garaballa y la disputa por la peluca de una Virgen obligó a intervenir a la Guardia Civil para evitar males mayores.

Me hubiera gustado ver las caras de los agentes de la Benemérita cuando llegaron al lugar y tuvieron que mediar en la trifulca. Bueno. Los Guardiaciviles son también españoles y tampoco creo que alucinaran demasiado. Estarán ya hartos de ver situaciones tan kafkianas con la que nos ocupa.

El caso de la peluca de la Virgen nos sirve una vez más como fiel alegoría de la situación de España en donde politiquillos y politicastros de diverso pelaje se enfrascan en debates estúpidos, innecesarios, alejados de toda lógica y nunca llegan a resolver los verdaderos problemas de los ciudadanos.

Sigo sorprendido por el tema de las banderas en nuestro país, por el tema de la lengua, por el tema de las jurisdicciones y, sobre todas las cosas, por la norma no escrita que permite incumplir las leyes al libre albedrío de cada cual. 

En el caso de le lengua en Cataluña, creo que no es excesivamente complicado resolver el problema y permitir que lo hijos de cada uno aprendan en la lengua vehicular que decidan libremente, respetando la lengua regional. No estoy ahí y no conozo de primera mano el tema, pero me da que el ciudadano normal y corriente de Cataluña es mucho más sensato que los políticos que les han tocado en suerte. Mi familia materna es de Barcelona y nunca he tenido ningún problema de comunicación con ellos. Supongo que en Cataluña tampoco tendrán muchos problemas para entenderse en la lengua que les apetezca comunicarse. 

Sobre el cumplimiento de las leyes, habría mucho que decir, pero si hay una Constitución, que nos guste o no nos guste, fue respaldada mayoritariamente por todos los españoles y es en la que se basa nuestro marco jurídico y nuestro Estado de Derecho. Todos los responsables de las administraciones deben jurarla o prometerla a la hora de acceder a sus cargos, de modo que, como mínimo, deberían respetarla y hacerla respetar. 

Si no nos gustan las leyes que nos permiten vivir dentro de un marco jurídico, tenemos dos opciones: la primera es intentar cambiarlas democráticamente para adecuarlas a los intereses del conjunto o asaltar armerias y cuarteles y organizar una revolución. En estos momentos creo que es mucho más adecuada la primera. Pero, hasta que no nos inclinemos por la segunda, tendremos que respetar las leyes establecidas, mientras no se cambien. Y soy el primero al que nuestra Constitución le parece que está ya fuera de lugar y que hay que modificarla a conciencia cuanto antes.

Otra cosa diferente es que algunos quieran utilizar la lengua como arma arrojadiza para beneficiar sus propios intereses en contra del conjunto de catalanes. Tampoco llego a entender por qué no se permite realizar un referendum sobre la indepencia de la región. Todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación si así lo desean mayoritaria y libremente. Quizás el caso de Quebec con dos referendum fallidos, podria darnos algunas claves sobre este particular. 

Pienso que utilizando la lógica, el sentido común y la más absoluta normalidad, muchos de los gravísimos problemas, que señalan algunos, no dejarían de ser meros trámites que ni siquiera llegarían a ser noticia por su falta de enjundia. 

¡Ójala en cada comunidad española habláramos perfectamente, no sólo dos lenguas, sino tres o cuatro! La cultura y el saber darían pasos de gigante en ese supuesto, pero el mundo de los paletos, gañanes y personajes de boina calada hasta las orejas de toda tendencia y condición, siempre se empeñan en lo contrario. La libertad es un bien muy valioso como para andar jugando con él. Prohibiciones, leyes encorsetadas y sanciones por ejercer nuestros derechos no deberían nunca ser condenados.

La imagen de la Virgen de Garaballa la encontré en Info Católica. Creo que en esta imagen lleva peluca. :-))

1 comentario: