Por qué nos indignamos

Llevo un par de días sin escribir nada en el blog. Ayer hice incluso un amago de ponerme a redactar algo, pero en la cabeza se me entremezclaban las ideas, las indignaciones y el asco, y preferí dedicar la tarde al tenis, al torneo de Wimbledon, para ser más concreto.

Esta mañana incluso tenía intención de echarle un vistazo a la sarta de mentiras, falsedades, estafas y palabrerío inútil de un cadáver político que se resiste a largarse de la Moncloa, pero ya me conozco el rollo y preferí hacer algo más productivo.

Llevamos unas cuantas jornadas en las que las noticias reales nos hablan de politicastros de garrafón surgidos de las últimas elecciones se suben el sueldo indecentemente mientras la mayoría de los ciudadanos las pasa canutas en los comedores de Cáritas o intentan subsistir como pueden de lo que encuentran en los contenedores de basura.

Las nauseabundas sectas políticas que administran nuestros servicios, se limitan a estafar, robar y estafar al por mayor sólo en su propio beneficio mientras el resto somos meros esclavos del sistema feudal que han montado en España

En un país donde los salarios son de los más bajos de toda la UE, los servicios y productos son los más caros. Nos equiparan en precios y obligaciones al resto de Europa, pero nunca nos ponen a su nivel en precios y derechos. Han conseguido la cuadratura del círculo. Claro que mientras un 80% de los votantes sean gilipollas tampoco deben temer nada por su futuro. Los imbéciles, idiotas y gilipollas se tragarán todos los sapos y volverán a votarlos en unos meses.

Con una masa crítica de un 80% de gilis, el sistema feudal está más que asegurado. Aquí en Canarias con casi un 30% de parados, la primera medida que se les ha ocurrido es aumentar un gasto supérfluo y prescindible, el de la Policía Canaria. PSOE y CC han firmado el pacto del latrocionio y se repartirán el presupuesto de Canarias entre ellos los próximos cuatro años. Algunas migajas serán destinadas a Educación, Sanidad y Empleo, pero el grueso se irá en comisioines, sueldos, estafas, pesebreros y prebendas varias. Con un 80% de imbéciles que quieren ser esclavos de las sectas no se puede luchar y el resto tenemos que conformarnos con lo que hay.

Algunos politicastros se preguntarán por qué la gente de bien sale a la calle a protestar por todo lo que ocurre, pero deberían sorprenderse de la bondad y el aplomo de esas personas que no le prenden fuego a las instituciones corruptas con sus inquilinos dentro y colocan guillotinas en cada esquina para terminar el trabajo.

Del gran robo de los Bancos, hemos pasado al gran robo de las Cajas. Gentuza de todo a cien que ha especulado, robado, estafado y envíado al paro y a la desesperación a millones de familias seguirán cobrando sueldos indecentes después de haber perpetrado los crímenes económicos más atroces. Las Cajas no quebrarán, se reflotarán con todo el dinero que te están robando. Les cambiarán el nombre, cambiarán sus logos y quizás modifiquen la composición de su Consejo de Administración, pero el plan ya está trazado. Los que han cometido los crímenes deben salir impunes y el peso de la deuda deberá ser pagada por el ciudadano que no tiene ni para comer.

Hasta el momento que no desahucien una sucursal bancaria o de una Caja de Ahorros, hasta el momento que no metan en la cárcel a todos los culpables, hasta que hayan pagado con todo su patrimonio por todo lo que nos han hecho, no tienen derecho a recortar ni un sólo euro a nadie.

El día que las cárceles estén llenas de estos delincuentes miserables, los sueldos de los políticos y sus derechos se equiparen al resto y empiecen a obrar con seso y aplicarse la máxima de que no se puede gastar más de lo que se tiene, ese será el momento de pensar en recortarle al parado, al pensionista y al desesperado.

La imagen pertenece a un cuadro del pintor surrealista japonés Tetsuya Ishida.

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