Wikileaks y Anonymous plantan cara al sistema

Dejamos atrás el puente y volvemos a la actividad habitual en el blog. Hoy el Gobierno ha intentado argumentar el Estado de Alerta. Por lo que leo, ha convencido a muchos. Peor para ellos.

A pesar de que lo que hicieron los controladores, me parece una salvajada de tomo y lomo, tal como he escrito por activa y por pasiva, la actuación del Gobierno deja mucho que desear porque llevan gobernando siete años y creo que es un tiempo más que suficiente como para organizar el cotarro, ordenar y encauzar el buen funcionamiento de uno de los pilares vitales de la Economía, el turismo, y por ende, salvaguardar y velar por las comunicaciones. Si un Gobierno tiene que echar mano del ejército para imponer a sus trabajadores sus normas, no es una buena noticia para la democracia y eso que nuestra democracia de atrezzo deja muchísimo que desear.

Pero de lo que quería realmente escribir hoy era sobre el pulso que le están planteando a todo el sistema desde Wikileaks y Anonymous. Es raro que no conozcas de qué van las filtraciones de Wikileaks, pero quizás no sepas qué es Anonymous. Son un colectivo difícilmente definible de expertos informáticos que defienden la libertad y la idoneidad de las filtraciones de Wikileaks y que se han posicionado con fuerza contra todo el sistema colapsando páginas webs y sistemas informáticos como protesta y apoyo a Julian Assange.

El caso Wikileaks con la detención de su fundador, Julian Assange ha acelerado los acontecimientos y al margen de Anonymous son ya un buen montón de cyberactivistas que están haciendo causa común y apoyando el pulso a todo el sistema.

No sé si pensarás igual que yo, pero desde hace tiempo creo que vivimos algo así como secuestrados por un sistema perverso y casi feudal que nos quieren vender como democracia. Un sistema en el que unos cuantos miserables organizan a su antojo el engranaje y el resto somos meros tornillos prescindibles de un gigantesco mecano.

La crisis ha acelerado estas diferencias abismales y los Gobiernos, asalariados del gran capital, paradójicamente aprueban y siguen aprobando medidas, no para ayudar y salvar a los más débiles, sino a los más fuertes, a los que más dinero tienen y a los que precisamente han cometido las estafas más flagrantes para quedarse con los pocos restos que aún no tenían. En España las cosas están todavía mucho peor, pero me alegra leer opiniones que me siguen dando la razón.

Me parece una excelente noticia que alguien empiece a organizarse y a luchar. Ahora ya no hay excusa. Se puede luchar desde casa. No hay ni que moverse. Con una conexión a internet y ganas de luchar por la libertad, se puede. Hay un buen número de iniciativas que están poniéndose en marcha y empiezan a funcionar.

Wikileaks ha sido la punta del iceberg. ¿Por qué los ciudadanos no podemos conocer lo que hacen y deshacen los políticos que, se supone, que hemos designado para que nos gobiernen? Todos los cables, telegramas e informes que se están filtrando están escritos y enviados con nuestro dinero. ¿Por qué no tenemos derecho a conocer lo que nos pertenece pues ya lo hemos pagado?

Algunos medios como la BBC ya hablan de la primera cyber guerra por Internet.

Desde aquí queremos mostrar nuestro total apoyo a Wikileaks y a los amigos de Anonymous a los que deseamos el mayor de los éxitos. Aquí tienes una declaración de intenciones de Anonymous para que conozcas como son.

Te podría dar algunas páginas web que tienen, pero se las van cerrando conforme las abren y tienen que echar mano de mirrors. Mejor síguelos en Twitter y vas actualizandolo: Op_Payback.

La imagen la encontré en Digital Trends, donde cuentan el inicio de las primeras escaramuzas contra las empresas y medios que han intentado cortarle los pies a Wikileaks. Las máscaras que portan los cyberactivistas son las que representan a Guy Fawkes, autor de la Conspiración de la Pólvora, que se popularizó en todo el mundo a través de la película V de Vendetta.

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