Timos modernos: Las cartas españolas

Todos conocen el famoso timo de las cartas nigerianas con las que un familiar de un adinerado político, inversor, empresario o heredero de cualquier régimen africano nos envía una misiva en la que nos informa de que nos ha elegido para transferir esa gran cantidad de fondos a nuestra cuenta para eludir los controles de su país.

El emisor nos promete una iimportante gratificación si accedemos a su solicitud de ayuda y el resto ya lo conoces.

Pues debo decirte que no pasan de ser unos meros aficionados. Los mejores timos son de los que no se habla mucho, no levantan sospechas, se siguen sucediendo en el tiempo y los timados se quedan tan tranquilos hasta el siguiente golpe que suele perpetrarse cada mes.

Hay unas cuantas variedades del timo de las cartas españolas, y seguramente me dejaré alguno por el camino, pero como todos siguen el mismo patrón, no es muy complicado reconocerlos.

La carta eléctrica: Este es uno de los clásicos. Se necesita comprar a un Gobierno o meter algún lacayo dentro para que facilite el operativo. Se envían millones de cartas cada mes a los usuarios del servicio y se les va subiendo el coste del mismo, un 30% en los último años. Se alega que hay déficit y que las compañías eléctricas están casi en la indigencia, mientras éstas siguen comprando empresas en todo el mundo, desarrollando inversiones millonarias y obteniendo récords de beneficios.

La carta telefónica: En este caso se manipula convenientemente para quedarse con una compañía estatal alegando que se abre la puerta a la competencia. Es todo de boquilla y de cara a la galería. Se eligen unas cuantas empresas amigas para que hagan de comparsas y cómplices y en el exterior parezca que se puede elegir. Los precios son similares en todas y la sartén la sigue teniendo la compañía del monopolio. Se envían millones de cartas a los usuarios con facturas cada vez más infladas cada mes y se mantiene un operativo para acallar las tímidas protestas que puedan aparecer con amenazas de corte.

La carta bancaria: En este, sólo tienes que tener un banco y unos cuantos clientes. Cuando necesites fondos adicionales sólo tienes que buscar creativos epígrafes para justificar las sisas. Comisión tal, Provisión cual, Liquidación X, etc.

La carta hipotecaria: Podría considerarse una modalidad de la anterior, pero es independiente. Equipos especializados de la banda se dedican exlusivamente a ello. Se concede una hipoteca con cláusulas leoninas, con la crisis el hipotecado no puede pagar, se le quita la propiedad que vuelve a ser del banco y el hipotecado queda debiendo la mitad del dinero a la entidad de crédito, sin piso y sin recursos. Este es un timo genial. Desde 2008 se han desahuciado tal cantidad que en los próximos meses llegaremos casi al millon de viviendas y 1 millón de familias seguirán pagando su hipoteca a pesar de que no tienen ya el piso para el que la contrataron.

Excepto en el último caso, el montante mensual de los timos es relativamente pequeño, aunque no tanto en algunas ocasiones. Las bandas saben que los españoles sólo protestan en los bares, en foros y en Facebook, de modo que no deben preocuparse de gran cosa.

Ahora están preparando un nuevo timo, la carta de la pensión. Algo también muy lucrativo. Se trata de acumular el dinero que deposita mensualmente un trabajador por su trabajo en una caja común. Dinero que le servirá para que en el momento de su jubilación pueda tener una paga para el resto de su vida. El timo consiste en manipular bien las leyes, los derechos adquiridos y dejar a cada pensionista con algo más del dinero necesario para comprar un tubo de dentífrico cada mes.

Estos timos no funcionan por igual en todos los países. Es necesario que viva al menos un 80% de gilipollas dentro, que se sienta enormemente orgulloso de su ignorancia y que sólo se preocupen de Pantojas, Belenes Estébanes o del pichichi de la semana. El resto es muy fácil.

La imagen la encontré en el blog Finanzas Inversiones.

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