F1: G.P. de Canadá. Rondas clasificatorias. Hamilton enmudece el box de Red Bull.

Y lo ha hecho como marca el manual del pole man, sacando partido a las ventajas que ofrece la configuración del monoplaza, sin cometer errores y no dando una milésima de segundo por perdida. La plateada sombra de Red Bull abre una leve grieta en el imperio energético.

Gilles Vileneuve nos ha dejado cosas para recordar, como persona, como piloto y como grande entre los grandes de la F1. Pero el mejor legado, sin duda, es éste trazado en la isla de Notre Dame, Montreal, que lleva su nombre. Un calco en exigencias a Mónaco que nivela la eficiencia de las escuderías (salvando las diferencias, evidentemente).

Webber y Vettel han rodado al límite desde el ecuador del primer corte pero no han encontrado la supremacía de otros lares. No se veían esas miradas por encima del hombro ni esa sonrisa de superioridad... algo tenía que ocurrir y eran conscientes. Sus amortiguadores marcan la delgada línea que los separa de McLaren. Es un arma de doble filo. Les otorga décimas de diferencia con el resto de equipos en ambiente de coeficiente aerodinámico elevado, en detrimento del esquema de frenado en circuitos como el de Canadá.

Dado que el resto de equipos cargan una suspensión más compatible con las sobrecargas en sus discos, era inevitable que hoy alguien les hiciese frente de verdad. Y así ha sido como Lewis Hamilton que se ha hecho con la pole por delante de los dos Red Bull rompiendo la invencibilidad de los energéticos en la presente temporada. Y Jenson Button hubiera estado justo detrás de él, pero su conducción no es tan depurada y su MP24-25 incita al sobreviraje en este trazado.

Con Hamilton en la pole, los RB6 justo detrás... había que esperar la reacción, tardía como siempre, del F10. Alonso asegura la cuarta posición que, lamentablemente, sabe a poco habiendo visto sus tiempos en vuelta. De todos modos, tenemos a los cuatro fuertes en cabeza y el espectáculo está asegurado para mañana.

No hubo sorpresas en general, sin contar el comportamiento imprevisible del nuevo compuesto blando que, efectivamente, cuesta algo más de calentar (en frío nos recuerda una goma dura) pero asegura un agarre óptimo durante más vueltas. Cosa que va a beneficiar claramente a McLaren pues una alta degradación del neumático era el único incoveniente que podría encontrar Hamilton y Button en Canadá.

A todo ésto... niveles igualados, F10 mejorado y un piloto que sabe sacarle partido al pedal de freno, un McLaren configurado sin defecto conocido y los líderes sin tanta ventaja... convencido, mañana será un Gran Premio con aires de cambio.

Si llegaron tarde y quieren comprobar lo relatado, pueden hacerlo en la web de EFTomás y su equipo F1 Sin frenos en formato Podcast. Donde estaremos mañana, a las seis de la tarde para vivir una nueva edición del GP. De Canadá que se presume, cuanto menos, divertida.

Jorge Arias.

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