Gazpacho e Inquisición

Estoy seguro que el título te habrá llamado la atención. A mí también. :-)) Dudaba sobre cómo titular esta entrada y al final me decidí por lo que ves.

En algunos artículos del blog ya te he comentado que habitualmente me hago yo mismo la comida, procuro usar ingredientes fiables y de calidad y los hago a mi gusto de las formas que conozco, que tampoco son muchas.

Uno de los platos o, en este caso jarras, que no faltan en mi casa son los de gazpacho. No creo que tenga que ver mucho con este detalle mi ascendencia andaluza, pero lo cierto es que desde chiquitito me ha encantado.

Pero no me voy a ir por las ramas que me conozco. El caso es que he observado que últimamente cuando hablo con alguien sobre el gazpacho, siempre surge la eterna pregunta: ¿Cómo lo haces? ¿Con qué ingredientes lo haces?

Seguidamente si osas nombrar un ingrediente que no está considerado ortodoxo para el gazpacho te regalan una mirada hosca y te dicen que el gazpacho (supongo que se referirán al oficial) no lleva "eso", refiriéndose al ingrediente bastardo que acabas de comentar.

No es que la cosa esté empezando a tomar tintes fundamentalistas, pero empiezo a preocuparme. Es curioso como existen personas empeñadas en obligar a otras a hacer lo que ellas creen conveniente, normal o tradicional.

Quizás el día menos pensado, aparece algo así como la Gestapo o la Inquisición del Gazpacho que obliga a elaborarlo con los ingredientes que marca la tradición o la ley. ¡Menuda cortina de humo para el Gobierno!

Se podrían sacar de la manga que lo del gazpacho ya estaba siendo un cachondeo y que se perdía la esencia de la cocina tradicional española y que por ello habían creado la Comisión Nacional del Gazpacho, similar a la Inquisición que velaría porque todos los gazpachos elaborados fueran arios, con los ingredientes adecuados.

Las penas podrían consistir en multas. Quemar en la hoguera a alguien por pasarse con los ingredientes me parece excesivo, pero no es cuestión de dar ideas. Podrían incluso a solicitar delatores, como hacía la Inquisición.

-Pepita, la del quinto derecha, le pone jengibre al gazpacho.

-Fran, el del segundo izquierda, le echa zumo de limón.

-Antonia, la del entresuelo de la calle Pez, no le echa migas de pan.

Yo tendría que escapar rápido, llegado el caso, porque lo hago a mi modo, como supongo que hace todo el mundo. Y me parece muy bien.

Y, ya puestos, podrían hacer lo mismo con la paella. Que todavía nadie tiene claro qué es exactamente lo que lleva. Dependiendo de las zonas, incluyen unos ingredientes u otros.

Y luego a por la tortilla de patata, la fabada asturiana, la crema catalana, el cocido madrileño, etc.

La imagen de un gazpacho, presumiblemente ario, la encontré en Don Quijote.





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