Vacaciones en el infierno

Esto que comienzas a leer tiene toda la pinta de ser una de esas entradas en las que meto un poco de aquí, otro de allí, una pizca de opinión, unas gotitas de ironía, una cucharadita de sarcasmo y artículo listo para degustarlo con placer.

Me encantó leer en el blog Dividiendo entre cero la entrada titulada: Cuestionar la información, el deber del ser pensante.

¡Qué razón tiene el amigo William Ajanel!

Estamos llegando a unos niveles en los que damos por hecho todo lo que se nos presenta y aceptamos como válidas afirmaciones y axiomas que nos meten con calzador como lo más natural del mundo y una sociedad que se aborrega de esa forma, termina mal.

Te recomiendo el artículo como el resto del blog. Creo que merece la pena leerlo porque sus planteamientos e ideas están muy bien planteados y escritos.

Siempre que voy a hablar de varios temas en una entrada me asalta la duda del título del post. Es un infierno, realmente. ¿Titulo con algo de un tema y dejo el resto como sorpresa? ¿Pongo un título genérico que no diga nada, pero que deje entrever de qué va la cosa?

No le voy a dar más vueltas. Como hace un calor espantoso, estamos de vacaciones o casi y el Gobierno sigue devorando a sus hijos a bocados, ya he decidido el título.

Ahora me llegarán visitas de gente que quiere irse de vacaciones al infierno. Ya verás :-))

Y pasando a otro tema: No es que siga un plan establecido ni que me haya sometido a algún tipo de dieta, pero, por razones que desconozco, hace algún tiempo, un día o dos a la semana tomo sólo fruta. No sé si será bueno o malo, pero me gusta hacerlo, me apetece, me siento bien y supongo que el cuerpo agradece algo de tregua de vez en cuando.

Ayer fue uno de esos días y descubrí con verdadero placer que en el supermercado de la esquina que es donde compré la fruta habían traído una nueva variedad de uvas que apenas tienen pepitas. Son muy dulces y están buenísimas. Acostumbrado a otro tipo de uvas donde las pepitas se parece casi a canicas, fue una sorpresa muy agradable. A las uvas las acompañé con melocotones, manzanas, plátanos, cerezas, kiwis y sandía.

Normalmente no hago una lista previa. Me fijo en lo que me apetece y voy sirviéndome sobre la marcha y ayer, como casi todos los días, volví a acertar.

Al llegar a casa me enteré de dos fallecimientos más: El fantástico actor Karl Malden se nos fue a los 97 años. (Corregido. Gracias Anónimo) ¡Qué actuaciones tan memorables le recuerdo! También se nos fue el escritor Baltasar Porcel. Era uno de esos escritores que no sé por qué tenía apuntado en la lista para leer algo de su cosecha, pero ahora mismo no recuerdo bien por qué. A ver si hago un hueco y busco algo de él para conocerlo un poco más. Apenas conocía su obra por lo que no puedo contarte mucho de él.

El paro ha bajado por segundo mes consecutivo. La cifra de hoy deja fuera de las listas del INEM a más de 50.000 personas. Un dato prometedor, pero habrá que seguir alerta para verificar si la hemorragia de desempleados ha sido taponada o se trata sólo de algo pasajero.

De todos modos con tanto maquillaje al que someten a estos datos, es difícil saber cuántos están parados y no aparecen ahí, o cuántos pasan ya de hacer cola en el INEM para perder el tiempo tontamente. La realidad es que todavía no hay gente muriéndose de hambre por las calles y mal que bien, el país sigue adelante.

Este Gobierno es un completo desastre, pero como saben amaestrar bien a la gente, no deberán tener mayores problemas en seguir gobernando y si no son ellos, serán sus socios en la Coalición, el PP.

Lo importante es que bancos, eléctricas, petroleras y operadoras telefónicas sigan ganando dinero a costa de los ciudadanos. El resto es secundario.

Supongo que ya estarás disfrutando del nuevo regalito de la subida del recibo de la luz. Disfrútalo mientras puedas, porque pronto llegará otro.

Los que están disfrutando de lo lindo a nuestra costa son los directivos de la mafiosa SGAE, que se están preparando una jugosa jubilación con el dinero que extraen de nuestros bolsillos para meterlos en los suyos con canones y demás extorsiones.

Y, ¿qué quieres que te diga? Que me parece muy bien que lo hagan. Si hay una legión de corderitos que siguen votando a los que los amparan, protegen, prohijan y defienden, serían gilipollas de no hacerlo. De todos modos todo va a seguir igual.

Reconozco que esta entrada me ha quedado bastante rara y es que mientras la escribía ya estaba pensando en la próxima: Comienza la guerra de la Televisión en España.

La imagen de la ira de las compañías eléctricas contra los ciudadanos la encontré en Blogertic.

3 comentarios:

Pharpe dijo...

Está claro que la SGAE son unos ladrones y que ni todo es negro ni todo es blanco, hay que saber mirar los distintos tonos de grises.

Saludos

Anónimo dijo...

Karl Malen nació en 1912. Murió con 97 años.

Jorge A. dijo...

Yo también quisiera escribir algo un poco "diferente". Cuenta la leyenda que, hace millones de años existió una civilización muy similar a la nuestra que vivía en un continente llamado Atlántida. Según los cronistas, éste desapareció bajo las aguas por una guerra entre las dos facciones que habitaban el Continente. Bien, se ha descubierto que no hubo tal guerra. Lo que ocurrió es que el nivel de analfabetismo era tal que la gente vivía feliz con Kaká en el Madrid y Pepa de Gran Hermano en Salsa Rosa. La eléctrica subían los recibos cada dos por tres y la población se quejaba mucho... pero no hacía nada. Las televisiones se peleaban por emitir el mayor número de basura visual para tener dormida a la población y los bancos se unieron para dominar a un Gobierno decrépito y aumentar la riqueza de ambas partes. La gente no llegaba a fin de mes pero te descontaban 2000 euros en un coche nuevo. El Paro descendía de 3000 en 3000 personas al mes después de haber crecido 5.000.000 en poco tiempo.

Podías comprar un bmw serie tres por solo 6000 euros pero tenías que pagar a 10 euros el kilo de carne de cordero... podías aparentar pero el estómago rugía más que nunca.

Todo iba de peor en peor pero la gente ponía la tele y se acababa la miseria...

Ups! ¿no les suena familiar la historia de la Atlántida? Pues señores, o hacemos algo ya o me largo a comprar un submarino, que falta va a hacer.