Roger Federer

Este domingo vivimos una jornada histórica en el tenis mundial. Roger Federer ganó su decimoquinto Gran Slam y superó a Pete Sampras con el que estaba empatado a grandes torneos hasta ayer.

Realmente hasta terminar el segundo set, Roger tuvo el partido muy complicado y Andy Rodick, según mi opinión, perdió el partido en esa segunda manga al desperdiciar 4 bolas de set en el tie break. Algo increíble para un profesional, pero que tiene su justificación por los nervios de una jornada también histórica para él si conseguía llevarse el torneo. La importancia de jugar cada punto, de no rendirse, de pensar que todo tiene solución y que nunca es tarde para remontar, fueron vitales para que el suizo completara un torneo de ensueño que además le coloca como número 1, desbancando a Nadal que por lesión no ha podido competir en las últimas citas y se ha dejado en el camino muchos puntos.

Los que ya daban a Federer como acabado en Enero, cuando con lágrimas en los ojos veía como Rafa Nadal le ganaba el Open de Australia, no sabían muy bien que estaban frente a un jugador excepcional que seguirá ofreciéndonos partidos memorables como el de ayer y que seguramente junto a Nadal nos regalarán unas cuantas más finales memorables.

Vi el partido a través de Atdhe, aunque también se puede seguir bien en Roja Directa. Dados los curiosos criterios que siguen los programadores de deportes de las televisiones en nuestro país es arriesgarse demasiado confiar que darán los partidos que realmente son importantes.

De hecho la gente de PRISA no consideró interesante una final en Wimbledon en la que un tenista podía conseguir el record de victorias y desbancar al número 1 del escalafón, al margen de la emoción de un partido de tenis a 5 sets y no ofrecieron el partido en CUATRO, según lei esta mañana.

Son resultadistas y funcionan en torno a si hay españoles en la pomada. Si no los hay, los partidos ya no tienen sentido para ellos. En mi opinión tienen el criterio en el ojete, pero como pagan los derechos, pueden hacer con ellos lo que les apetezca. En sus canales de pago, creo que si los dieron, pero no estoy seguro.

No sé si seré yo el que está equivocado, pero disfruto de un partido de tenis haya o no haya españoles porque me gusta ver tenis. Esté Nadal o no esté, seguiré disfrutando. Si está y gana me alegraré, pero si no es así, tampoco me cortaré las venas. Es sólo un deporte, no me va la vida en ello, ni en tenis, ni en fútbol ni en ningún otro.

El sábado comenzó también una nueva edición del Tour de Francia y este año vuelve el mítico Lance Amstrong, 3 años después que intentará aumentar los 7 Tours que tiene en el bolsillo, pero los jóvenes vienen pisando fuerte y Contador no creo que le ponga las cosas fáciles al norteamericano. Se me antoja una carrera muy disputada.

El verano entra ya en velocidad de crucero y mañana ya tenemos el primer encierro de San Fermín en Pamplona, donde unos cuantos descerebrados se juegan la vida cada mañana durante una semana ante la mirada atónita y alucinada de unos toros que no entienden como puede haber gente así.

El Gobierno ha echado mano de otra cortina de humo para esconder los vergonzantes datos económicos y en esta ocasión le ha tocado el turno a la energía nuclear. Y el verano sigue su curso con mucho calor, eso sí, pero con la misma despreocupación de siempre en un país que espera entusiasmado esta noche a su mesías. Ese mesías que da la impresión que lo sacará de la crisis y resolverá todos sus problemas: Cristiano Ronaldo.

La imagen de Federer besando su trofeo ayer en Londres, la encontré en AFP.

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