La noche de San Juan

Tenía intención de salir a ver que se cocía la noche de San Juan, pero lo pensé mejor y decidí dedicarme a otras cosas. Sobre todo leyendo cosas como la de la descerebrada que llevaba en el carrito de su hijo pequeño 3 kilos de petardos y cohetes de gran potencia para disfrutar de la noche, o en su caso para intentar amargársela a más de uno.

Hay demasiada gente que nace con un cerebro tan minúsculo que no le caben las ideas. Pensando sobre el tema, he visto muchísimas moscas, mosquitos e insectos que piensan muchísimo más. Observa una mosca por ejemplo. Cuesta mucho cogerlas porque son inteligentes y usan su cerebro para evitar que las pillen, pero este tipo de personas son de otro mundo, el mundo de los descerebrados.

Son tantas y tantas las tradiciones que hay que seguir al pie de la letra una noche como ésta que ya me di hace tiempo por vencido y no sigo ni una. Bueno, la de bañarme en el mar la seguí más o menos porque me duché en casa, como todos los días, y el agua viene del mar a través de potabilizadoras, de modo que creo que sirve igual. Los expertos en tradiciones tendrán la última palabra, supongo. Pero como tampoco tengo ningún deseo especial para estos días porque más o menos estoy contento con lo que tengo y con los que tengo a mi lado, tampoco pido mucho.

En un rato jugará la selección española su partido de semifinales frente a USA en la ConfeCup y parece que el domingo, si todo sale según lo previsto, nos encontraremos a Brasil, un partido que tendrá cierto morbo por el nivel de ambas selecciones. Esperamos que tanto España y Brasil hagan sus respectivos deberes y consigan ganar sus partidos, algo que en el fútbol es complicado.

Llega el verano, llega un tiempo de asueto, de relax, de funcionar a medio gas y como en nuestro país con todas las horas del día que tenemos por delante y el atracón de fiestas que se sucederán de aquí hasta septiembre u octubre, todo está controlado.

Sin embargo, la pobreza y la miseria sigue escalando posiciones y poco a poco se va comiendo a pedazos los cimientos de un sistema que hace aguas por todas partes.

El Banco Central Europeo ha tomado cartas en el asunto y le ha regalado a los bancos europeos, esos pobres indigentes, 442.000 millones de Euros. Lee bien porque la cifra es correcta: 442.000 millones de euros del dinero de todos.

Si eres pobre y lo estás pasando mal, monta un banco y resolverás todos tus problemas. No es metafórico y dormir en un banco del parque no sirve. Debe ser un banco típico, de los que roban a la gente a manos llenas, de esos.

La imagen la encontré en el blog de Iván Saínz Pardo

1 comentario: