Caerse y levantarse

Acabo de leer los E-mails y conversaciones que tenía pendientes y, por lo que veo Esperantia.com estuvo ayer caído. Algo que también afectó lógicamente al podcast Confusión y a Vía. Como estuve sumamente liado tampoco es que me fijara mucho, de modo que prácticamente ni me di cuenta.

Esto de la red es así. Millones de servidores, millones de operaciones y miles de millones de transportes de información supongo que, de vez en cuando afectarán, pero en mi caso, no suele ocurrir casi nunca.

Hace un ratito que me di cuenta del problema y empecé a averiguar las causas, pero tal como vino se fue y aquí está otra vez en línea como si tal cosa y sin que haya hecho nada por ello.John Paul DeJoria aparece en esta lista con un buen patrimonio, pero su vida no fue siempre de color de rosa.

Hijo de una familia desestructurada, como se dice ahora, recaló en una institución donde estudió y desde donde intentó levantarse y quitarse la losa que le pusieron encima los mismos educadores: "nunca llegarás a ser nadie"

Al graduarse quiso estudiar odontología, pero el coste de la carrera hizo su empeño inviable y tuvo que buscarse la vida por las calles como vagabundo viviendo en un coche hasta que consiguió ver la luz y empezar su verdadera vida. La historia completa puedes leerla en Cotizalia y te sorprenderá.

Quizás la respuesta a algunas preguntas sea sencillamente que no hay respuesta. La filosofía intenta ayudarnos, pero muchas veces nos deja vacíos y todavía más confusos.

Hay situaciones en las que es mejor dejar pasar el tiempo hasta que el momento es el adecuado. A menudo los árboles no te dejan ver el bosque. Nuestro multimillonario ex vagabundo seguro que trabajó muchísimo más intentando recoger unas monedas a cambio de botellas vacías o cartones para subsistir. No le había llegado el momento. Pero cuando le llegó, supo estar ahí y aprovecharlo.

Hablando con algunos colegas bloggers, me sorprende que comenten el síndrome del post que padecen cuando un día cualquiera no se les ocurre nada para escribir. Hay casos que considero patológicos de personas a las que les afecta enormemente esta nimiedad. Mi filosofía es que si no tengo nada interesante que escribir o no se me ocurre nada o simplemente no me apetece escribir, no escribo y no pasa nada. Puedes estar seguro que el blog no es una pesada carga que llevo a todas partes sobre mi espalda o sobre mi conciencia. Me divierte escribir, me gusta escribir y lo hago sin ningún tipo de presión.

La imagen de Jhon Paul DeJoria la encontré en Cotizalia.

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