La esperanza de la vida

En unos tiempos aciagos en los que la sucesión de malas noticias son el pan nuestro de cada día, es bueno encontrar algo que suponga una pizca de esperanza. (Noticia original de Reuters en inglés)

Científicos de Conservation International han descubierto en Colombia 10 nuevas especies de anfibios a cual más extraña y que suponen el hallazgo de otra zona virgen en la que la mano del hombre no ha comenzado a devastar ni a exterminar a sus habitantes.

En la región de Darien, donde se han encontrado las nuevas especies, también han localizado recientemente a varios mamíferos como el tapir centroamericano, el pecarí barbiblanco y cuatro especies de monos.

Quizá pienses que es una buena noticia relativa y seguramente tendrás razón, pero a mi me parece un hecho muy relevante porque mientras la humanidad devora especies a ritmo frenético, el que algunas de ellas consigan seguir adelante, aunque ha influido notablemente que el hombre no las haya descubierto hasta ahora.

Pensando en el hallazgo, estuve durante algún tiempo meditando sobre esto de la crisis. Y me he sorprendido a mi mismo con las conclusiones. Resulta que los bienes en el mundo son prácticamente los mismos que antes de la crisis, las materias primas igual, la comida sigue ahí. No ha habido catástrofes apocalípticas dignas de mención, al margen de las habituales a las que ya estamos acostumbrados, pero de repente, todo el sistema cae como un castillo de naipes y todos nos topamos con la triste realidad.

Creo que la crisis es artificial, pero sin embargo real y mientras el día anterior a la crisis, todo iba más o menos bien, al día siguiente todo empieza a ir mal y empeorando de hora en hora, sin una hecatombe que la haya provocado, sin contar la debacle financiera.

Un montón de dinero vacío, valores hinchados o artificios de paja nos han vencido. Bueno, para mejor decir han vencido a los apóstoles, profetas y parroquianos del sistema que se entregaron a él como una religión y ahora comprueban que era todo falso.

Como siempre ocurre en estos casos y se viene repitiendo desde que la humanidad tiene uso de razón, los perdedores son los mismos: los pobres, los desamparados, los desheredados y los pobres diablos que, incluso en tiempos de bonanza sólo han tenido acceso a las migajas del banquete. Siempre es lo mismo.

Ahora los anfibios que han descubierto y que se encontraba plácidamente viviendo tranquilamente una existencia pacífica, se han enterado de que hay una crisis mundial galopante, crisis que no les afectaba antes de su descubrimiento.

Espero que la crisis nos los cambie demasiado. Porque ya sabes como son las cosas:

-A las ranas no las podemos colocar. Tendrán que reciclarse en leones. Y los monos, mejor que vayan haciendo un cursillo de buitres.

La imagen de la rana Ninphargus Genus, que ilustra estas líneas, la encontré en Reuters.

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