La delincuencia organizada aterroriza España

Llevan ya tiempo entre nosotros robando, estafando, chantajeando y empobreciendo el país. Algo a lo que ya nos empezábamos a acostumbrar, pero se cierne una guerra entre bandas mafiosas que puede acabar realmente mal.

Bancos, telefónicas, SGAE y sus compinches y otros tentáculos mafiosos controlaban el país a su antojo, pero las compañías eléctricas quieren entrar en el negocio del robo también y se avecina una guerra por el control del mercado de pardillos españoles para robarles en sus recibos mensuales.

Las mafias sicilianas y napolitanas son mindundis comparados con estos mafiosos miserables que nos roban sistemáticamente con la anuencia del gobierno títere de turno que colocan a su antojo.

Te voy a confesar algo: si yo fuera un mafioso siciliano, mandaría a mis hijos a aprender el oficio a un banco español, a una telefónica española o a la SGAE directamente, para que conocieran de primera mano las nuevas técnicas de latrocinio. Ahora también me servirían las eléctricas que quieren entrar de lleno en el negocio de las estafas, antes monopolizado por los bancos, las telefónicas y la SGAE.

Esta guerra entre bandas mafiosas españolas puede tener consecuencias inimaginables o quizás lleguen a un acuerdo y deciden repartirse los pringadillos para robarles equitativamente todos a los pobres ciudadanos rehenes de cuentas bancarias.

Me da mucha lástima ver a final de mes, colas y colas de personas, sobre todo mayores, que llegan a fin de mes milagrosamente con pensiones miserables y que no pueden permitirse el lujo de domiciliar sus recibos o tener cuentas corrientes porque saben que les van a robar 2, 3, 5 ó 10 euros y esa minucia que les roban es lo único que tienen para las últimas comidas del mes.

He escuchado declaraciones de algún responsable de las eléctricas y cuenta las milongas de siempre: que es una nueva ley, que se ha hecho una media, que si el Gobierno de aquí, que si el Gobierno de allá. Nada.

Todo sea por mantener la industria más importante en nuestro país: el latrocinio.

Algunos amigos y amigas me pregunta por qué soy tan duro tratando ciertos temas. La respuesta es sencilla: quiero vivir en un país donde no me roben los que me administran o sus señores feudales y me gustaría no tener a inútiles, parásitos y analfabetos funcionales que decidan mi destino. Básicamente es por eso.

Ahora acaba de salir el nuevo dato del paro, el nuevo capítulo de un drama que se prolonga demasiado y que en esta ocasión ha marcado a otras 200.000 personas. El dato está maquillado y decorado para que no se vea tan negativo, pero si tomamos como base la contabilidad imaginativa que usan, eliminando a los parados que están realizando algún curso de reciclaje, aunque lo siguen siendo, los datos reales se acercarán o superarán los 250.000.

La imagen de un fotograma de El Padrino de Coppola, la encontré en Photobucket.

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