El paro y la indigencia empiezan a darse la mano

Si eres usuario de Telefónica encontrarás algo raro el blog porque por esas cosas que tiene la operadora, tiene problemas para visualizar los vídeos de Youtube y los post en los que aparecen, se ven raros, pero no es cosa mía. Quizás en algún momento encuentren a alguien que sepa resolverlo y vuelven a estar visibles.

Hoy me he levantado con la lectura de cientos de historias de parados. Ayer fueron el alma de todas las redacciones digitales y no hubo ningún medio que no le diera la importancia que merecía a la noticia del día.

3.300.00 parados oficiales y cerca de 4 millones si contamos los que tienen escondidos en el armario (cursillos, autónomos, asqueados que saben que apuntarse al paro no sirve de nada y otros) suponen una cantidad tal de dramas familiares que el Gobierno o gobiernos, que para eso vamos sobradísimos y aquí no hay dinero para nada, pero tenemos gobiernos nacionales, regionales, locales que siguen dando la impresión de que aquí atamos los perros con longaniza porque podemos multiplicar los gastos por 20 gobiernos y no pasa nada.

No sé si a lo largo de la historia reciente de España se ha dado una situación como la que estamos viviendo ahora, pero resulta sintomático que estamos asistiendo a un escenario dantesco en el que hay varios millones de españoles que no tienen nada para poder vivir, pero el Gobierno que es muy listo, acude presto a ayudar precisamente a los que no lo necesitan: los bancos.

Sería algo así como si un deportista de élite, digamos un futbolista o tenista, llega a un hospital con un ataque al corazón y lo meten en el quirófano y lo primero que hacen es hacerle la manicura.

Cada vez hay más personas que se ven obligadas a asistir a los comedores de beneficencia y las organizaciones sociales no dan abasto para atender tantas peticiones que ya las desbordan.

Cuando se pierden en torno a los 200.000 o 300.000 puestos de trabajo al mes, al Gobierno se le ocurre la genial idea de darles 8.000 millones a los ayuntamientos para que pongan en marcha obras pequeñas para dar trabajo a 300.000 personas que tendrán un mes de sueldo o dos, a lo sumo, y luego volverán a su hábitat natural, el paro.

Si la cifra de parados es escandalosa, lo es más la cifra de las personas o familias enteras que no tienen nada. No cobran subsidio porque no tienen derecho o porque se les ha terminado ya la prestación o porque han trabajado para empresarios negreros que no les han contratado o forman parte del mercado negro.

Las cifras pueden superar fácilmente los 2.000.000 que no tienen nada para vivir. Si echamos cuentas sumamos las familias o todos los que esconden las engañosas cifras oficiales, estaremos muy cerca. Consiguen mantenerse gracias a amigos y familiares o instituciones de caridad, pero el Gobierno no hace nada con ellos. ¿Los dejará morir para terminar así con el problema? ¿Habrá alguien en el Ejecutivo al que se le ocurra pensar que esta situación es una ignominia? ¿o tomarán alguna otra medida de las típicas: inyectar más dinero a los bancos?

Creo que, a pesar de las cifras negativas, hemos avanzado algo. Pienso que hay un germen de cabreo que va en aumento y que tendrá que estallar por algún lado y ¿quién sabe? Quizás el Gobierno se da cuenta y se toma en serio el problema y empieza por ayudar verdaderamente a quienes verdaderamente lo necesitan.

Y creo que ya no sirve la típica letanía de que el que no encuentra trabajo es porque no quiere porque ya no hay trabajo. No queda y además se sigue destruyendo. Pero soy pesimista. No creo que se haga nada al respecto a no ser la puesta en marcha de alguna medida peregrina que tampoco aliviará mucho el drama.

La imagen la encontré en Resurgir.

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