Censura y libertad de expresión

Cuando ocurren ciertas cosas, siempre me acuerdo de lo que me comentó una amiga y colega hace tiempo: ¿Por qué no dejan de hablar de modificar la Constitución y empiezan por cumplir la que ya existe?

Esta pregunta resume muy bien lo que está ocurriendo ahora mismo con las canalladas que se siguen cometiendo en nombre de la Constitución o a través de ella.

El CAC, algo así como el departamento de censura de la Generalitat de Cataluña, ha repartido sus licencias de radio de forma arbitraria, quitando y poniendo a su antojo frecuencias y entregándoselas a sus fieles.

En un país normal, democrático, libre y con un Estado de Derecho sano, estos atropellos a la libertad de expresión, al ejercicio de una profesión y a los más mínimos fundamentos de la decencia y de la transparencia, formarían parte de los museos, pero en el año 2008 en España hay un organismo que ejerce la censura previa y da o quita favores a los periodistas, según se comporten con el gobierno de turno.

Un hecho que está prohibido por nuestra constitución, pero tal como dice mi amiga, tendrían que empezar a cumplirla para enterarse de los derechos y deberes que nos corresponderían.

En los Estados Modernos y democráticos, cuando la opinión sobrepasa los límites, los tribunales de justicia pueden dirimir las diferencias, pero nunca un estamento de censura previa como el CAC.

El caso de Luis del Olmo aparece ahora todavía más patético porque mientras el sistema le proveía de frecuencias, regalías, concesiones y prebendas, todo era cojonudo para él y la vida era de color de rosa, pero ahora que le quitan frecuencias pone el grito en el cielo.

Debería mirarse lo de la coherencia porque creo que tiene una afección grave.

Otra de las emisoras represaliadas ha sido la COPE, una emisora que no deja de denunciar al gobierno catalán, pero eso no es razón de peso para cerrarles el chiringuito.

Si lo que dice la COPE, es falso o supone un delito, los tribunales de justicia están abiertos para resolver las cuitas, pero callar voces porque no sean dóciles, es una forma de censura la llamen como la llamen.

Como he dicho en múltiples ocasiones la línea editorial de la COPE está bastante lejos de lo que yo pienso, pero creo que tienen derecho a defenderla, argumentarla y difundirla porque estamos en una democracia.

El sistema ya de por sí es un completo despropósito porque si te tiene que conceder el favor de una licencia alguien susceptible de ser criticado por administrar los intereses de los ciudadanos, los interesados procurarán asear, maquillar y adornar las actuaciones de esa gente para que a la hora de repartir frecuencias, se acuerden de ellos.

En los Estados modernos, no en el sistema feudal español actual, si alguien tiene dinero para montar una radio y hay una frecuencia libre, la monta y listo. Y ahora con la radio y televisión digital, la disponibilidad es casi infinita.

Debo ser una rara avis, pero desde que empecé a ejercer el periodismo, siempre he intentado, y creo que he conseguido, informar de forma clara de los hechos y evitar la manipulación de las noticias.

Quizás por este hecho escribo y opino de las cosas que suceden independientemente del color político de sus protagonistas. Y critico y alabo por igual a unos y otros, sólo por sus actuaciones y no por sus siglas.

Es posible que por ese asilvestramiento periodístico en el que vivo instalado, nadie haya intentado sondearme a ver si estaba interesado en que me amaestraran un poco.

Sea por lo que sea y fiel al lema que aparece en el logo de Crónicas de Esperantia seremos "Independientes hasta que dejemos de serlo"

Pero todo no está perdido. Según escucho en la radio, Pepe Benavente firma su último disco en Mediamarkt. Voy corriendo a hacer cola. No quiero perderme el último que me falta de este insigne artista canario.

La imagen la encontré en Mundo Blog.

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