Puente sin dedo

Escribo estas líneas con el meñique izquierdo malito. Es lo que tiene jugar de portero con tu hijo y sus amigos, que a veces disparan demasiado fuerte y pasa lo que pasa.

Nunca me había dado cuenta de la importancia de este dedo hasta hoy, pero para escribir es vital porque es el que oprime la tecla a, la q y la z, por citar algunas. La z no me preocupa mucho, porque casi no se usa a no ser que tengas que hablar de ZP, pero la primera de las vocales sale demasiado y te aseguro que en estas condiciones no se me pasa por la cabeza escribir algo sobre la pirámide invertida típica, base del periodismo, cuyas preguntes están llenas de qs.

No sé si esperaré a recuperarme del todo o, como soy un kamikaze, seguiré posteando. Ya veremos, pero quizás esté algunos días sin escribir mucho.

La imagen es de La vida secreta de los dedos.

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