Móvil nuevo, vida nueva

Parafraseando el famoso dicho que se suele usar con los años, te voy a contar la odisea de cambiar de teléfono móvil y de compañía. He estado pensando bastante sobre lo que ha ocurrido esta madrugada en Navarra, pero creo que es mejor que los miserables no tengan ni un espacio más de propaganda que, con la excusa de la información, todo el mundo les hace la publicidad gratuita. Mis sentimientos están con la familia y creo que eso basta.

Y vayamos a lo que quería contarte. Hace algo más de una semana empezó a fallarme la batería de un móvil antediluviano que tenía. Yo apenas uso el móvil y tampoco le di más importancia, pero, como es una pascua quedarte sin batería cada dos por tres, me decidí a cambiar. Fui a la compañía donde estaba para cambiar de tarjeta a contrato y hacerme con un móvil de esos de promoción. Todo bien. Me regalaban el teléfono que tengo ahora en mis manos a cambio de sólo 9 euros, el cambio a contrato no me suponía casi nada al mes y ya me podría bajar el politono del Chiquilicuatre en condiciones:-)), pero por lo visto alguien me metió en una de esas listas negras por alguna deuda que debo tener y que no tengo ni idea de cual puede ser y me dijeron que nada de nada. Que si quería contrato tenía que pagar fianzas astronómicas y tal y cual.

Les dije hasta luego y me fui a un centro comercial. En un mostrador estaban las chicas (sólo había chicas) de todas las operadoras y algunas más que no conocía. Como no había nadie les conminé a que desenfundaran con la mejor oferta que tenía cada una y que la más rápida se llevaría un cambio de compañía y un contrato. Evidentemente la representante de la empresa que más ha robado a los españoles a lo largo de la historia no participó.

Al final la chica de la compañía con nombre de color puso sobre la mesa sus mejores cartas y me llevé un móvil por 9 euros más que me ofrecía la otra y un contrato 3 euros más barato cada mes. Pienso que ahora que hay competencia más o menos real y que las operadoras se pelean con uñas y dientes por cada pardillo, es bueno exigirles. Si no te gusta una, te vas con la otra y listo. Fue una pena que no estuviera la chica de Annare, una de mis operadoras favoritas.

Hoy estuve configurando el nuevo móvil y menos freidora y microondas creo que tiene de todo. Casi me sorprendió que se pudiera llamar y recibir llamadas. El teléfono no es que sea nada del otro mundo, es que todos son ya así. Es uno normalito de oro macizo y con incrustaciones de platino y brillantes :-))

No pude pasar la agenda de un móvil a otro y decidí ir por lo práctico: De casi 150 números que tenía en la agenda, he pasado apenas 15. Pensé que es una chorrada tener en la agenda a gente con la que has coincidido quizás una vez, alguien que no te llamará nunca y a quien a buen seguro tampoco llamarás nunca. Seleccioné a algunas personas que son como las claves de más números. Si llamo a Pepe, tendrá el número de Juana, el de Rodolfo y el de Anita, ergo, borro a estos últimos. Y simplificando, simplificando, tengo la agenda casi limpia. Nueva vida.

La imagen de otro de los teléfonos móviles que también me gustaban la encontré en Flickr.

2 comentarios: