El niño de Isaías

En el artículo que escribí pocos minutos después de producirse el canallesco atentado que acabó con la vida de Isaías Carrasco, trabajador, ex concejal del PSOE, padre de familia y marido de su mujer, no me equivoqué ni un ápice al vaticinar lo que a lo largo de la tarde ocurriría.

En plena campaña electoral y con las urnas ya casi abiertas, era muy previsible imaginar que, un hecho que es obra sólamente de unos asesinos viles y miserables, sería utilizado políticamente por el carroñerismo más bajo.

Por un lado están los politicastros de turno que intentan arrimar el ascua a su sardina y por otro, los periodistas y opinadores de confianza de cada secta para limpiar el buen nombre de los suyos y emponzoñar todo lo que puedan a la opción contraria.

Está claro que todos queremos vivir en paz, con libertad y en un mundo sin violencia, pero los hechos nos han demostrado una y otra vez que no es una opción válida la negociación ni los pactos con organizaciones mafiosas que pretenden conseguir sus objetivos sólo con el chantaje y la violencia.

ETA es ya una mafia al uso que debe seguir cultivando la violencia y la crueldad para seguir en el candelero y poder recaudar el impuesto revolucionario para mantener llenas sus arcas y continuar administrando y alimentando a un personal que vive exclusivamente de ello.

No les interesa abandonar la violencia. Nunca les ha interesado. Y cuando han hecho algunos amagos para acabar con sus acciones, merced a la buena disposición de unos y otros, que en muchos casos han pecado de ingenuos, no han sido más que cortinas de humo para seguir alimentando a la bestia.

Al margen del telón de fondo, hoy hemos asistido al asesinato de un hombre joven y padre de familia con tres hijos, el menos de tres años. No dejo de pensar en los ratos que paso yo con mi hijo jugando en el parque, descubriendo como va encontrando poco a poco las respuestas en la vida y cómo va creciendo y enfrentándose diariamente a nuevos retos. Tengo una complicidad muy especial con él y me involucro en todo lo que hace.

Tampoco podrá ayudarle con sus dibujos, con los colores, con los contornos, con las formas, tal como yo he hecho esta tarde con el mío.

A Isaías Carrasco le han privado de todo ello y también a su hijo de 3 años que no podrá contar con su padre durante su crecimiento. No podrá disfrutar de sus consejos, ni de sus juegos, ni de su compañía. Y todo ello por la sinrazón de unos descerebrados miserables a los que les importa la vida un pimiento.

La imagen es un dibujo de un niño pequeño. La encontré en Yo Dibujo.

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