Consume, idiota, es San Valentín

Hoy se celebra el día de los grandes almacenes. Por ello, cada borrego, a, debe consumir los productos indicados para demostrar su amor a la persona querida. Si no consumes y te gastas la pasta en alguna chorrada, tu amor no será validado y te arriesgas a no ser considerado un amante de confianza.

El año pasado por estas fechas, escribí una reseña de una empresa curiosa, Perfect Alibi, coartada perfecta en su traducción al castellano, mediante la que podíamos salir del paso por si tenías que cumplir con dos o tres personas en este día tan señalado y quedar bien con todas.

También el pasado año, escribí unas sencillas recomendaciones por si lo que realmente quieres es cortar definitivamente con tu pareja y te ofrecía una serie de regalos ideales para que te odiara de por vida.

A mi, me parece una completa estupidez lo de los regalitos. He vivido este día enamorado y sin estar enamorado y en ambos casos he entendido la triquiñuela de los avispados comerciantes que, conociendo perfectamente a la masa, usan cualquier excusa para hacer caja. Ahora llegará el día del Padre, el de la Madre y mucho me extaña que no hayan sacado ya el del Abuelo, el de la Abuela, el del Bloguer, el del Hacker, el del Cracker, etc.

La sociedad es sumamente curiosa en su esperpento crónico.

La imagen del angelito pelmazo que nos da la vara cada 14 de Febrero, por fin abatido, la encontré en el blog de Ivan Saínz Pardo.

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