La subvención a caseros nauseabundos

Érase una vez un país donde gran parte de su juventud no podía independizarse de sus padres porque los salarios basura, las condiciones leoninas de los contratos, cuando los había, y los prohibitivos precios de los alquileres impedían acceder a una vivienda digna.

Un simpático gobierno decidió resolver esta situación ofreciendo una subvención de 210 euros al mes a aquellos jóvenes valientes que decidieran irse de casa. Los no tan jóvenes, tendrían que fastidiarse y probar suerte en las quinielas porque por edad no les correspondía la subvención.

En el país de Rinconete y Cortadillo y de los pícaros, los caseros inmundos y miserables subieron 210 euros el alquiler de sus viviendas, de modo que, después de la puesta en marcha de la medida, siguen las cosas igual que antes para los que tienen derecho a la subvención y peor para los que no la tienen por edad.

Los caseros infames y miserables se meten cada mes en el bolsillo 210 euros y aquí paz y después gloria.

También en un país de gente imaginativa, las vueltas de tuerca para sacar tajada de la subvención del Gobierno, sabía que darían mucho de sí. La vida es una sucesión de sucesos que se suceden sucesivamente, como leí no sé donde.

Está claro que en un colectivo tan amplio, habrá caseros honestos, legales y dignos de todos los respetos, pero, por lo que voy escuchando, comienzan a ser especie protegida o en vías de extinción por su rareza y/o escasez.

El arte de cambiar las cosas para que todo siga como está o incluso empeore.

La imagen pertenece al cuadro Pícaros comiendo de Murillo. También se conoce esta obra con el nombre de Niños comiendo melón y uvas.

8 comentarios:

Conrado Beltrán (no tengo blog, pero quizás abra uno en el futuro) dijo...

Si liberalizaran el suelo como en el resto del mundo, otro gallo nos cantaría, pero así los ayuntamientos tienen su sistema de financiación que hace crecer los precios. Lamentable.

CUCHHHI dijo...

así son las cosas...
me ha gustado mucho tu blog,
saludos

Fran J. Saavedra dijo...

Conrado, creo que tienes razón. La clave está en la liberalización de todo el suelo. De ese modo se evitarían corruptelas, encarecimiento desorbitado y demás fechorías.

Cucchi, por lo que veo, conoces la triste realidad. A ver si cambia pronto. Bienvenido a Esperantia.

Un abrazo a los dos

Paciencia es mi tercer apellido dijo...

Bien , realmente estoy sensiblemente en desacuerdo con este titular, considerando que si es cierto que existen, pero resulta que esos caseros que nombras de pasada, raros, y en vías de extinción existimos, y existimos por desgracia por pura y dura necesidad, en mi caso desde luego, como propietaria de una vivienda que compré hace diez años, con la ilusión de poder vivir en ella , pero no.... hubo que alquilarla, a pesar de resistirme a ello durante un año, lo hice con todo el dolor de mi alma, y aún a mi edad, claro pues tengo que seguir viviendo con y a costa de mis padres, y que como además debo tener complejo de hermanita de la caridad, en el camino encontré personas que aún estaban en peor situación económica, y "gracias" a ese alquiler que no he subido a los inquilinos en dos años, y el mísero sueldo que gano, ayudo a otros que como no tienen nada pueden vivir en una casa y comer cada día , y yo pues sigo con mis papás , sin casa, .... y creo que ahí es donde hay que matizar.... muy bien, desde luego que estoy de acuerdo que los sueldos son míseros, y aparte de eso en mi caso es mi empresa la que no quiere subir mi categoría, porque no les interesa. Y a mis inquilinos les he dado todas las facilidades para que puedan acceder a esa subvención, que significará que tengo que declararla , asi que ese "alquiler" no va a ser ningún regalo.


Creo que primero hay que conocer todas las situaciones, y por supuesto que hay caseros repugnantes, que los hay y que además he conocido.
Por cierto, no me gusta nada la palabra "casera", me resulta peyorativa.


Y desde luego que tendría que haber más ayudas para los que quieran independizarse, yo todavía las estoy esperando. Pero el "maná" no llega, me quedan 12 años de hipoteca, y tengo la impresión de que al ritmo que voy, no viviré nunca en ella.


"Una casera legal donde las haya"

Anónimo dijo...

Me resulta difícil entender el problema que tienen allá. Es inhumano el no poder independizarse hasta tan tarde.

Saludos

VICTOR M. (VV) dijo...

Vivo en San Sebastián, con lo que os podéis hacer una idea de lo que cuesta el metro cuadrado. En las estadísticas hay lucha con Barcelona para ver cuál es la ciudad más cara.
Afortunadamente tengo piso en propiedad aunque comencé viviendo en alquiler, dedicando el 80 % de mi sueldo a su pago. He de reconocer que si no estuviese casado no hubiese podido vivir con ese alquiler y mucho menos haber comprado un piso aunque hubiese trabajado, como hice durante unos pocos años, el cuerpo no da para más, hasta catorce horas al día. Mi mujer trabaja, claro, aunque no tenemos sueldos excepcionales pero si suficientes. Para las personas solteras las dificultades son mucho mayores.
Quiero aprovechar la oportunidad para señalar otro tipo de personas no emancipadas. Conozco a muchas de verdad. Son aquellas con trabajo fijo, sueldos generosos y solteros (no solteras) pero que no renuncian a la comodidad de vivir en casa de sus padres. Pero esta es otra especie, ¿conocéis a algún ejemplo?)
Es un placer leer y participar en las Crónicas de Esperantia. Un saludo cordial a todos especialmente para la Srta. ............. Paciencia de tercero....¡por algo será!
Víctor

Fran J. Saavedra dijo...

Srta Paciencia, tal como escribo en el artículo, soy consciente de que hay caseros honestos, legales y dignos de todo el respeto, los adjetivos con los que adorné el escrito están única y exclusivamente dirigidos a esos caseros que se ganan la vida con el sufrimiento de los demás. Cobrando unos alquileres exagerados y aprovechando cualquier agujero legal para seguir ganando más dinero.

Victor, en San Sebastián la cosa tiene que ser de horror a la hora de adquirir vivienda y de alquileres mejor no hablo. Esperemos que en algún momento el panorama cambie y la lógica entre oferta, demanda, salarios y alquileres adopten los valores que corresponderían.

Abrazos o besos a elegir

Paciencia es mi tercer apellido dijo...

Desde luego que hay no emancipados con las características que dices, no es mi caso. Y tampoco mi piso costó una barbaridad en su momento, pero lo era para mí, para alguien con un sueldo decente o más bien generoso era barato, pero aqui, aunque la vida no es tan cara como ahí, los sueldos son los más bajos del país , por lo que tengo entendido. Mis hermanos ambos están casados , cobran sueldos decentes y a veces se ven apurados, sobre todo una porque sus hijos ya van a la Universidad. Yo, aunque también estudié una carrera , no he tenido tanta suerte y me he tenido que conformar con un puesto bastante inferior a mi categoría profesional y donde trabajo , los otros compañeros, tienen menos estudios y más categoría profesional, por lo tanto más sueldo... a mí me resulta difícil entenderlo, pero funciona así en la mayoría de empresas , ( privada ) en este caso, pero por lo que se , no es sólo aqui, aunque incluso algunos me dicen que puedo estar contenta porque tengo trabajo, hay quienes aún teniendo mayor titulación ni siquiera lo tienen, al principio me enfadaba mucho, pero ya para que... no les hace falta, dicen, y si me voy no me pagarían nada, no tendría derecho a nada , pues estoy fija, bueno... indefinida,
Además de paciente soy rollista, como verás Victor, gracias por nombrarme en tu comentario.