Sube todo menos el sueldo

El otro día conocí a alguien inmensamente rico. Era tan rico, tan rico que se podía permitir el lujo de tomar ensaladas con tomate, cebolla e incluso pepino. El dinero que tenía era tanto que incluso podía tener teléfono y, según me comentó, también ADSL.

Un hombre así en España, a pesar de tener mucho dinero podía vivir en una casa que pagaba religiosamente junto al impuesto revolucionario de la hipoteca. Como era un derrochador, mantenía despreocupadamente su dinero en una cuenta corriente bancaria, sin preocuparse de las sisas sistemáticas.

Un tipo con suerte, pensé. Con tanto dinero se la debe traer al pairo las mafias telefónicas, las mafias bancarias, las mafias de los intermediarios de la alimentación, las mafias de políticos corruptos.

El resto sin embargo tenemos que seguir viviendo miserablemente con sueldos raquiticos. Supongo que formará parte de alguna conspiración en la que nos obligarán a montar una revolución. Los bancos nos ofrecerán el crédito revolución para comprar un kalaka con 60 balas a 10.000 euros y cada bala adicional a 10 euros. Creo que ese será el siguiente paso. Supongo que al precio que está el suelo, no creo que incluya la trinchera.

La imagen del kalaka la encontré en Descubierto.

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