Oro Verde...Adiós a Rusia ?

Es bien conocida la dependencia de gran parte de Europa del Gas proporcionado por Rusia, y de los caprichos de este país en materia de precios, que casualmente se les ocurre en pleno invierno cuando las bajas temperaturas arrecian y la calefacción es el bien mas preciado por la gente.

Bueno esa situación parece que puede llegar a finalizar felizmente gracias a un estudio trascendido del Instituto para Energética y Ecología de Leipzig, que todavía no se ha publicado oficialmente aún y ya causa furor.

El equipo de investigadores de Leipzig llega a la conclusión de que el consumo total de gas natural europeo podría cubrirse hasta el 2020 con biogás.

Según el estudio financiado por la ciudad de Aachen y por el partido ecologista Los Verdes, la Unión Europea podría liberarse del suministro de gas natural ruso si sembrara los campos a lo largo de los gasoductos, con maíz y centeno.

El biogás que de estas plantas se obtuviera se podría introducir directamente a las redes existentes.

Tan sólo en Alemania existe actualmente un excedente de 2 millones de hectáreas de campos disponibles para la elaboración de biogás, según el profesor Jürgen Zeddies de la Universidad de Hohenheim. Desde el punto de vista de la política agraria esta sería un desarrollo positivo pues en vez de seguir subvencionado la sobreproducción de alimentos estas áreas podrían usarse para el cultivo de plantas energéticas, analiza Zeddies.

El estudio sostiene que además de poder liberarse la UE del suministro ruso, el fomento del biogás tendría tres efectos secundarios incluso igual o más importantes.

Generaría dos millones de plazas de trabajo. Daría mayor impulso a la tecnología alemana en el sector del biogás, en la que es ya líder mundial.

Además de impulsar a agricultores e industria, representaría un enorme aporte para la protección ecológica. Si el potencial del biogás se utiliza inteligentemente, se podrían reducir las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) en un 10 por ciento hasta el 2020, con lo que se alcanzarían las metas estipuladas en el Protocolo de Kioto.

A diferencia del gas natural el biogás no libera dióxido de carbono, y mientras que el primero tarda hasta 300 millones de años en generarse, el biogás necesita sólo una cosecha.

El biogás es producto de maíz, centeno y otras plantas, así como de residuos biológicos. A través de instalaciones especiales se trata las plantas y los residuos hasta la obtención del biogás y, como subproducto, fertilizantes naturales. Antes de alimentar las redes de gas natural se le aplica un proceso de purificación.

En muchos pueblos pequeños alemanes se alimentan las redes de gas y se genera electricidad con biogás. En Aachen actualmente 5.000 hogares funcionan en base a biogás.

Será este el oro verde que permitiría decir Adiós Rusia?

La imagen la encontré en Aporrea.org.

Rodolfo Coricelli

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