Crónica de una guerra anunciada…

En Argentina a raíz de los acuerdos comerciales y buenas relaciones diplomáticas con los países vecinos, se tiene por descartada toda hipótesis de conflicto bélico, por lo que el gobierno y el ejército está reformulando los posibles escenarios de guerra.

Y hoy trascendió en la prensa cual será la nueva posibilidad bélica, y realmente si esta situación se da sería mucho más cruenta de lo que sucede hoy día en Irak.

El posible conflicto se centra en la protección de los recursos naturales, específicamente el agua dulce.

Argentina comparte el acuífero subterráneo Guaraní, que abarca 220.000 kilómetros cuadrados en la Mesopotamia argentina, más de 800.000 kilómetros cuadrados en Brasil, y sectores en Uruguay y Paraguay. En la visión militar, la disputa por ese recurso natural es la mayor posibilidad de que el país entre en un conflicto bélico.

Para esta preparación se prevé a partir de este año el cambio de distintas unidades militares a otros asentamientos mas concordantes con esta hipótesis bélica, y se prevé una estrategia que incluye el tener que enfrentar a un enemigo tremendamente superior en tropas, armamentos y recursos tecnológicos.

Si a esta preparación le sumamos el proyecto de Estados Unidos de establecer una base militar en Paraguay, la conclusión sobre quien es el potencial enemigo no requiere de mayor análisis.

Parte de la estrategia a utilizar sería en una medida la misma que utilizaron los españoles con Napoleón, los vietnamitas y actualmente los iraquíes, o sea la guerra de guerrillas, con un fuerte compromiso de la población civil.

Para implementar esta estrategia que tiene un período de desarrollo que llega al año

2025, se promulgarán nuevas leyes de defensa que entre otras cosas crearía la reserva militar, de manera que la población civil llegado el momento estaría en alguna medida preparada para enfrentar esta eventualidad que quiera Dios nunca ocurra.

Esta situación no es otra cosa que los daños “colaterales” que esta ocasionando el calentamiento global, que en la cumbre realizada en París hace pocos días advirtió sobre la realidad de que entre otras cosas escaseará el agua dulce.

Esta escasez de agua dulce llevará entre otras cosas a la falta de alimentos y esta situación producirá un caos mundial se proporciones inimaginables.

Creo que es hora de que las grandes potencias tomen conciencia de una vez por todas del desastre que se nos viene y se pongan a trabajar en serio de una vez por todas.

Yo pienso que mas que prepararnos para una hipótesis bélica deberíamos salir toda la gente a la calle y exigir a las autoridades de que tomen las medidas necesarias para evitar la contaminación actual, que aparte de ser mas provechosas para toda la humanidad es mas barato que la guerra.

Rodolfo Coricelli

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