Las viñetas sobre Mahoma

El difícil equilibrio entre Islám, Occidente y Libertad de Expresión está atravesando una peligrosa encrucijada de intereses contrapuestos que pone a prueba muchos de los valores que defienden unos y otros.

¿Debe Occidente plegarse a las peticiones de los islamistas y censurar lo que en el propio Occidente no está considerado ofensivo o debe mantener alta la bandera de la Libertad de Expresión para que sus humoristas gráficos y periodistas la ejerzan con plenos derechos?

He hablado con algunos colegas que se dedican al humorismo gráfico y se muestran partidarios de defender con uñas y dientes su libertad a expresarse porque argumentan que viven en países cuyas leyes los amparan.

Estamos asistiendo al despido de humoristas gráficos y directores de medios de comunicación, asi como el aumento de encendidas protestas de la comunidad islámica, relacionado con la publicación de viñetas en las que puede verse a Mahoma.

También es cierto que esos mismos países occidentales cuentan entre sus ciudadanos con un creciente número de musulmanes por lo que también pueden solicitar el amparo de los Estados para preservar y respetar su fé religiosa.

Desde que comenzó a avivarse esta polémica me ha venido a la memoria la Edad Media Occidental con una Inquisición en pleno apogeo y con férreos controles político-religiosos. Si nos trasladamos a aquel periodo de la historia, seguramente comprenderíamos que hubiera sido inviable cualquier mínima manifestación saracástica o irónica contra la Fé Católica. Los tiempos han cambiado, pero quizás, y salvando las distancias, el Islám y su cultura se encuentren ahora mismo atravesando lo que nosotros conocimos como la Edad Media y sea necesaria una evolución que se me antoja lógica hacia conceptos mucho más laicos tal como ocurrió con el Catolicismo.

No me estoy refiriendo con este símil a que los musulmanes hayan evolucionado menos que los occidentales sino que su evolución ha sido diferente. Las tres religiones monoteístas han seguido caminos distintos.

La situación geopolítica mundial tampoco ayuda demasiado y el fundamentalismo religioso se está abriendo paso a velocidad de vértigo tanto en Oriente como en Occidente.

Será difícil hallar el equilibrio preciso, pero creo que nos acercamos a marchas forzadas a una de las pruebas de fuego más complicadas de la historia. Espero que por el bien de todos la cordura, el buen tino y la sensatez sean las mejores consejeras en estos momentos.

En la imagen, un plano general de La Kaaba en La Meca que encontre en National Geographic

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