El francotirador. American Sniper. La historia de un soldado contada por un sobrio Clint Eastwood

Este fin de semana se estrena El francotirador, American Sniper en su título original en inglés. Debo dar gracias de haber visto la película hace ya casi un mes sin el aluvión de críticas a favor y en contra que está cosechando el último filme dirigido por el incombustible Clint Eastwood. Es más, hasta los títulos de crédito del final no supe que la dirección corría a cargo de este ilustre cineasta norteamericano. 

El verla sin juicios preestablecidos me ofreció la posibilidad de disfrutarla sin más, de no pensar más que de lo que trata la película y abstraerme del maniqueísmo que siempre generan las historias bélicas.

Está ambientada en la guerra de Irak y de la ocupación norteamericana, algo que considero uno de las mayores chapuzas en la más reciente historia bélica y que ha terminado como puedes apreciar con el país hecho pedazos, con gobiernos débiles y con varias facciones enfrentadas entre sí, desde hace ya más de una década que ha dado lugar a la aparición del ISIS y demás grupos terroristas en la zona.

En mi opinión, Clint Eastwood intenta y creo que lo consigue con creces, perfilar la historia de un soldado, cuyo oficio es defender a sus compañeros armado de un rifle de francotirador. Un soldado que se dedica con notable profesionalidad a desempeñar un oficio como otro cualquiera. Es el dibujo perfilado de uno más de los miles de combatientes que lucharon y murieron en esta guerra y en tantas otras.

El patriotismo bien entendido es difícilmente explicable fuera de Estados Unidos, donde se sienten orgullosos de su país, de su himno y de su bandera, al margen de que podamos considerar que haya unas guerras más justas que otras o más o menos justificadas, pero ese sería otro debate en el que no entraré y del que ya he hablado en alguna ocasión.

En España, un país cuyo relativismo moral y social deja bastante que desear y en el que te pueden apalear por el simple hecho de llevar una bandera española en nuestro país, hecho únicamente consentido por los radicales, cuando hay que celebrar alguna gesta deportiva, supongo que la película les parecerá una exaltación fuera de lugar, pero allá ellos con lo que piensen.

Yo creo que la película vista como lo que es, la simple historia de un señor cuyo oficio es ser soldado, está muy bien contada, bien desarrollada y en todo momento huye de los grandes artificios de los efectos especiales y de las grandes producciones y la factura final se muestra casi como un documental que cuenta una pequeña historia.

A pesar de su avanzada edad, Eastwood, sigue sin defraudarnos y en la madrugada del domingo al lunes, en la entrega de los Oscar, veremos si la industria lo premia o lo castiga, pero eso sería ya otra historia.



La imagen corresponde a un fotograma de la película protagonizada por Bradley Cooper y el vídeo al trailer oficial.

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